Claudio Giráldez ha dejado una de las declaraciones más contundentes del cierre de mercado del Celta. El técnico celeste, preguntado por la posible salida de Javi Rueda rumbo al Nottingham Forest, marcó públicamente su posición y admitió que no compartiría una venta del lateral en las cantidades que están trascendiendo.
«El club no es mío, no tomo la decisión final sobre las cosas. Si se tomase la decisión de vender a Rueda, yo no la comparto, no estoy de acuerdo y en las cifras que se habla sería una mala venta».
El mensaje de Giráldez llega en un momento especialmente delicado. El futuro de Rueda se ha convertido en uno de los grandes frentes abiertos de la recta final del mercado y el Nottingham Forest aparece como el principal candidato para llevárselo a la Premier League. Según informó este miércoles AS, la operación se mueve alrededor de los 15 millones de euros, con el Real Madrid conservando el 50 % de una futura venta. De confirmarse esas condiciones, el Celta percibiría aproximadamente la mitad del importe.
Giráldez quiere a Rueda en Balaídos
La postura del entrenador no es nueva, pero esta vez ha elevado el tono. Ya la pasada semana había definido a Rueda como un futbolista vital dentro de su planificación y había dejado claro que no contemplaba su salida. Ahora, ante el avance de las negociaciones, Giráldez ha ido un paso más allá al cuestionar directamente la conveniencia económica de la operación.
El preparador de O Porriño insistió además en que confía en que el lateral continúe en Vigo y lo cuenta como uno más para el encuentro ante Osasuna. De hecho, Rueda figura en la convocatoria oficial de 24 futbolistas para el estreno del Celta en Balaídos, aplazado desde la primera jornada.
Una pieza clave en el carril derecho
La posible salida no sería menor desde el punto de vista deportivo. Rueda se ha consolidado como una pieza de enorme recorrido para el modelo de Giráldez, capaz de atacar metros, dar profundidad por fuera y llegar a zonas de finalización. Su crecimiento durante la pasada temporada lo situó rápidamente en el radar de clubes de la Premier.
La situación, por tanto, coloca al Celta ante un pulso entre la necesidad de cerrar el mercado con equilibrio económico y la voluntad del entrenador de conservar a uno de sus futbolistas más importantes. Giráldez no decide la venta, como él mismo recordó, pero su mensaje no deja demasiado margen para la interpretación: si Rueda sale en las cifras que se manejan, el técnico considera que el Celta estaría haciendo un mal negocio.