El adiós de Argentina en la final del Mundial ha reabierto en Galicia una ilusión que lleva años latente: la de ver algún día a Lionel Scaloni sentado en el banquillo del Deportivo. El propio técnico admitió tras la derrota que su contrato con la Albiceleste termina en diciembre y que, a partir de ahí, «seguramente corte» con la selección, dejando la puerta abierta a un futuro que muchos aficionados coruñeses quieren imaginar de blanquiazul.
Un anuncio que reabre la puerta
Entre lágrimas en la sala de prensa del MetLife Stadium y ya más calmado en zona mixta, Scaloni explicó que cumplirá su vínculo con la AFA hasta final de año y que después hablará con el presidente Claudio Tapia sobre su continuidad, aunque reconoció que necesita «relajar un poco» tras ocho años de máxima exigencia al frente de Argentina. Ese margen de incertidumbre sobre su futuro, inédito desde que asumió el cargo en 2018, es justo lo que ha bastado para que en Galicia se vuelva a hablar de él.
Una promesa repetida durante años
No es la primera vez que el nombre de Scaloni se cruza con el del Deportivo. El técnico, que vistió de blanquiazul entre 1998 y 2006 y que sigue siendo el futbolista con más partidos de Champions League en la historia del club, ha insistido en distintas ocasiones en que le gustaría dirigir algún día a la entidad coruñesa. En su homenaje en Riazor en 2023 llegó a admitir que a un club que le dio tanto «en algún momento habría que volver», y en su biografía oficial, publicada en 2025, fue todavía más claro al reconocer que siente que le debe ese regreso a la ciudad que le acogió como jugador.
Lo que tendría que pasar para que fuera real
Otra cosa muy distinta es que ese deseo se traduzca en algo concreto a corto plazo. El Deportivo afronta ahora mismo su temporada de regreso a Primera División con Antonio Hidalgo en el banquillo, técnico que firmó por el club en verano de 2025 con un contrato que se extiende, con opción incluida, hasta 2026. Cualquier escenario con Scaloni implicaría, como mínimo, que el proyecto de Hidalgo complete su ciclo de forma natural y que el equipo se asiente con garantías en la máxima categoría, algo que en el club se plantea como condición casi obligada antes de manejar cualquier nombre de semejante magnitud.
Una ilusión, no una negociación
Por ahora no existe ningún contacto conocido entre el Deportivo y el entorno de Scaloni, y el propio técnico nunca ha puesto fecha ni condiciones concretas a un posible regreso, más allá de insistir en que confía en que «se pueda dar el momento». Lo que sí es real es que, con su etapa en la selección de Argentina llegando a una posible bisagra en diciembre, la afición coruñesa vuelve a soñar con un nombre que combina prestigio mundial, cariño declarado por la ciudad y una vinculación histórica con el escudo que muy pocos entrenadores podrían igualar.