La victoria ante el Real Unión dejó al Racing Club Ferrol varias certezas y una advertencia. El equipo de Javi Vázquez fue capaz de producir más en ataque, encontró gol en varios nombres y firmó durante muchos minutos su actuación más convincente del arranque, pero el 3-2 final recordó que todavía debe aprender a cerrar mejor los partidos cuando tiene ventaja.
El aspecto positivo es evidente: el Racing empieza a repartir responsabilidades ofensivas. Alcaina encontró premio, Migue Leal tuvo peso en el partido y el equipo generó por fuera con más continuidad que en las dos primeras jornadas.
Más vías para llegar al gol
Uno de los grandes interrogantes del inicio estaba en la capacidad del Racing para convertir su dominio en ocasiones claras. Frente al Real Unión aparecieron más apoyos, más profundidad y mejores situaciones en campo contrario. La sensación fue la de un equipo más suelto con balón.
Ese crecimiento no elimina el margen de mejora. El partido se apretó más de lo deseado en el tramo final y obligó a gestionar minutos de tensión que parecían evitables por cómo se había desarrollado el encuentro.
El Barakaldo, siguiente examen
La visita del Barakaldo a A Malata servirá para comprobar si la victoria fue un punto de inflexión o simplemente un buen día. El Racing ya tiene definido su plan de trabajo para preparar el partido y llega con una base más sólida sobre la que construir.
La prioridad ahora no es cambiar muchas cosas, sino sostener durante más tiempo lo que funcionó ante el Real Unión.