
Un final cruel en Son Moix acerca el título al Barça y deja al Real Madrid mirando a Europa
El Real Madrid salió vivo durante muchos minutos en Son Moix, pero terminó hincando la rodilla en el descuento ante un Mallorca que se aferra a la permanencia como si fuera una final. El 2-1 final no solo castiga a los de Álvaro Arbeloa, sino que puede marcar un antes y un después en la pelea por LaLiga EA Sports, con el FC Barcelona frotándose las manos a la espera de su partido.
Un Mallorca competitivo que supo jugar su partido
El guion fue el que más le convenía al conjunto balear. Orden táctico, líneas juntas y un plan claro: incomodar al Real Madrid por dentro y obligarle a jugar lejos del área.
El premio llegó antes del descanso, cuando Morlanes aprovechó un despiste defensivo para adelantar a los locales. Un golpe que hizo crecer al Mallorca y encendió a una grada que olía sangre.
Los de Demichelis interpretaron el partido con oficio. Sin excesos, pero con una fiabilidad defensiva que desesperó a los atacantes blancos.
Un Madrid plano que volvió a enseñar sus grietas
El equipo de Arbeloa firmó uno de esos partidos que explican por qué no termina de engancharse al liderato. Mucho balón, poca profundidad y una sensación constante de falta de colmillo.
Ni Kylian Mbappé, ni Jude Bellingham, ni la entrada de Vinícius Jr. lograron cambiar la dinámica.
El francés fue el único que generó algo de peligro real, pero se topó una y otra vez con un Leo Román muy seguro bajo palos. El resto del ataque blanco apareció a cuentagotas, sin continuidad ni amenaza sostenida.
Militao reanimó… pero Muriqi remató la historia
Cuando el partido parecía condenado a un empate que tampoco servía demasiado al Madrid, apareció Éder Militão para empatar en el minuto 88. Un gol que activó el modo remontada que tantas veces ha salvado a los blancos.
Pero esta vez no hubo épica.
En el 91’, Vedat Muriqi cazó su momento y firmó el 2-1 definitivo, desatando la locura en Son Moix y sacando al Mallorca de los puestos de descenso.
LaLiga se inclina… y la Champions gana peso
La derrota deja al Real Madrid en una situación delicada en la lucha por el título. Con el FC Barcelona a punto de ampliar la ventaja, los blancos dependen ya de terceros y de un giro radical en su rendimiento.
En clave clasificatoria, el golpe es duro: perder ante un rival de la zona baja en este tramo de temporada penaliza más que nunca.
Mientras tanto, el Mallorca respira. Tres puntos que valen oro y que cambian el panorama en la zona caliente de la tabla.
En el horizonte blanco asoma la UEFA Champions League, donde el margen de error es mínimo pero también donde el Madrid suele transformarse.
Porque si algo ha demostrado este equipo es que, cuando la Liga se complica… Europa se convierte en su último refugio.