Un club que también compite fuera del campo
El Coruxo CF volvió a demostrar que su proyecto va mucho más allá del césped. En plena recta final de la temporada en Segunda Federación, la entidad viguesa se implicó en una iniciativa de reforestación en Fragoselo, reforzando su apuesta por un modelo de club con identidad social y arraigo en su entorno.
Fragoselo, escenario de un equipo unido por algo más que el balón
Lejos de la presión clasificatoria, el club reunió a unas 35 personas entre jugadores de base, familias, técnicos y directivos, en una jornada marcada por el compañerismo. Al frente también estuvo el presidente, Gustavo Falque, acompañado por representantes de la Comunidad de Montes de Coruxo y del proyecto Legados.
La actividad, enmarcada en el programa “Fútbol con raíces”, tuvo como objetivo recuperar una zona forestal mientras se fortalecen los valores colectivos dentro del club. Una especie de “entrenamiento invisible” donde no se mide la posesión ni los goles, pero sí el compromiso.
Identidad de club: del vestuario al entorno natural
En un fútbol cada vez más profesionalizado, el Coruxo apuesta por mantener ese vínculo con su gente. No es casualidad: el club lleva años consolidándose como un referente en la categoría, con una estructura estable y una cantera que alimenta al primer equipo.
Mientras otros equipos miran exclusivamente la tabla, en O Vao se entiende el fútbol como algo más amplio. Este tipo de acciones refuerzan la cohesión interna, algo clave en un tramo de temporada donde cada punto pesa como un ascenso.
Momento deportivo: equilibrio en la tabla y mirada al futuro
En lo estrictamente competitivo, el Coruxo se mantiene en una zona templada de la clasificación, con margen sobre el descenso pero aún soñando con engancharse a la pelea por el play off. La regularidad ha sido su mejor aliada, aunque en las últimas jornadas ha mostrado altibajos que le han impedido dar el salto definitivo.
Con varios enfrentamientos directos por delante, el equipo necesita reencontrar su mejor versión. Y ahí, el factor grupo —ese que también se cultiva en días como el de Fragoselo— puede marcar la diferencia.
Próximos partidos: el calendario aprieta
El conjunto vigués encara ahora un tramo decisivo, con rivales que se juegan tanto la permanencia como el acceso a la promoción. Cada jornada será una final encubierta, donde el margen de error se reduce al mínimo.
Si algo ha demostrado este Coruxo es que sabe competir. Y si además mantiene ese espíritu colectivo dentro y fuera del campo, no sería extraño verlo dar guerra hasta el último suspiro de la temporada.