Mientras el resto de Europa celebra triunfos en casa, el Ciutat de València sigue siendo territorio hostil para su propio equipo. En las cinco grandes ligas del continente, solo un club no ha sido capaz todavía de ganar ante su afición: el Levante UD. Este viernes, frente al Elche CF, los granotas vuelven a llamar a la puerta de una victoria que se resiste más de la cuenta.
De fortín inexpugnable a terreno gafado
El contraste no puede ser más llamativo. Hace apenas unos meses, el Levante construyó su ascenso apoyado en un Ciutat de València casi perfecto: solo una derrota en 21 partidos como local, una comunión total con la grada y un balance que rozó la excelencia. Sin embargo, desde aquel triunfo ante el Eibar a principios de junio, el estadio parece haber cambiado de piel. La sonrisa se ha mudado lejos de Orriols.
Una anomalía en Europa
De los 96 equipos que compiten en Premier League, LaLiga, Serie A, Bundesliga y Ligue 1, 95 ya han celebrado al menos una victoria en casa. El Levante es la única excepción que mantiene el contador a cero. Ocho partidos, tres empates y ninguna alegría completa. Un dato que chirría en el contexto europeo y que convierte al Ciutat en una rareza estadística.
Visitantes que sí saben ganar
El guion se repite jornada tras jornada. Barcelona, Real Madrid, Rayo Vallecano, Celta y Athletic Club han pasado por València y se han llevado el botín. En cambio, las únicas victorias levantinistas han llegado lejos de casa, con actuaciones contundentes como visitante. Una paradoja difícil de explicar incluso para los más veteranos del lugar.
Comparaciones incómodas
En el resto de grandes ligas, los peores registros como locales al menos incluyen una victoria: Wolves en Inglaterra, Mainz 05 en Alemania o Nantes en Francia. Incluso en Italia hay clubes que, con muchas dudas, ya han logrado estrenar su casillero. El Levante, no.
El Elche, rival propicio para romper el maleficio
El calendario ofrece ahora una oportunidad cargada de simbolismo. El Elche llega al Ciutat con una racha histórica muy negativa en este estadio, sin ganar allí desde principios de los años noventa. El fútbol, que tantas veces se explica desde la estadística, también deja espacio para los guiños del destino. Y en Orriols ya se aferran a uno: que el viernes sea, por fin, el día en que la maldición se quede sin argumentos.
En el Ciutat de València nadie habla de miedo, pero sí de urgencia. Porque en el fútbol, como en la vida, no hay maleficio que resista eternamente… siempre que alguien se atreva a romperlo.