El joven talento del FC Barcelona volvió a dejar huella en el Europeo Sub-17 con una asistencia decisiva ante Bélgica y empieza a alimentar una expectación creciente alrededor de su figura
Ebrima Tunkara ha empezado a levantar ese ruido que en el fútbol base suele aparecer antes de que el gran público llegue a tiempo. El joven futbolista de la cantera del FC Barcelona volvió a ser protagonista con España Sub-17 en el Europeo de la categoría, asistiendo en el gol que dio el triunfo a la selección ante Bélgica. El resultado, un 1-0 de mucho oficio, acerca al equipo de Sergio García a las semifinales y coloca al jugador azulgrana en el escaparate de los grandes talentos del torneo.
Un partido cerrado, una acción decisiva
España no necesitó un festival ofensivo para reforzar su candidatura. Ante Bélgica, La Rojita sacó adelante un encuentro exigente, de esos en los que el talento no siempre aparece en forma de regate para la grada, sino en la jugada que rompe el candado.
Ahí apareció Tunkara. El futbolista del Barça participó en la acción del único gol del partido con una asistencia para Abdou Kemo Badji, que firmó el 0-1 en el minuto 9. A partir de ahí, España administró la ventaja, controló muchos tramos con balón y resistió el empuje belga en la recta final.
No fue una goleada, pero sí una victoria de torneo. Y en este tipo de campeonatos, donde cada detalle pesa como una final anticipada, tener un jugador capaz de acelerar la jugada en espacios reducidos es medio billete para seguir compitiendo.
Tunkara empieza a sonar con fuerza
La actuación del atacante azulgrana no pasó desapercibida. En redes, varias cuentas especializadas comenzaron a poner el foco en su capacidad para decidir rápido, su facilidad para mover la pelota con ventaja y esa electricidad tan propia de los futbolistas formados como extremos, aunque puedan aparecer por dentro.
El comentario de Iván Blanco va precisamente en esa línea: Tunkara no llama la atención solo por una acción concreta, sino por la sensación de que juega con una marcha más en la toma de decisiones. Primero controla el balón; después, ya ha visto dos o tres caminos que otros todavía están buscando en el GPS.
Ese tipo de futbolista no siempre necesita una conducción larga para generar peligro. A veces le basta con perfilarse bien, atraer una marca y soltar la pelota donde el rival ya llega tarde. Fútbol de toque fino, pero con colmillo.
La Masia vuelve a enseñar músculo
El nombre de Tunkara no aparece de la nada. AS ya lo situaba antes del Europeo Sub-17 como uno de los futbolistas a seguir en una selección española con varios perfiles de enorme proyección, dentro de una generación en la que también destacan nombres como Enzo Alves, Jorge Domínguez o Rubén Gómez.
Además, el jugador del Barça ya había dejado su sello en el estreno de España ante Estonia, en un partido que reforzó la condición de La Rojita como una de las candidatas fuertes del torneo. En ese debut, Tunkara también fue protagonista en una victoria amplia que sirvió para abrir la competición con autoridad.
El contexto ayuda a entender la dimensión del momento: no se trata solo de una buena jugada aislada, sino de una continuidad competitiva en un escaparate internacional. Y eso, para un futbolista de cantera, vale oro.
Un talento para cocinar sin prisas
La tentación de acelerar etiquetas siempre está ahí. En cuanto un jugador de La Masia aparece con zurda, descaro y capacidad para desequilibrar, las comparaciones se disparan antes de que el chico haya terminado de atarse las botas. Pero con Tunkara conviene pisar el balón.
Tiene condiciones diferenciales, sí. Tiene impacto en el torneo, también. Y tiene ese punto de futbolista que parece jugar cómodo donde otros se atascan. Pero el camino desde el Europeo Sub-17 hasta la élite exige algo más que una buena colección de clips virales: físico, madurez, gestión del entorno, continuidad y una progresión sin fuegos artificiales innecesarios.
El Barça lo sabe mejor que nadie. La Masia produce talento, pero también necesita protegerlo. No todos los brotes verdes deben convertirse en incendio mediático a la primera chispa.
España mira a semifinales con una joya en plena ebullición
La victoria ante Bélgica deja a España en una posición muy favorable dentro del Grupo A del Europeo Sub-17. El equipo de Sergio García ya había golpeado primero ante Estonia y ahora vuelve a sumar frente a un rival de más exigencia física y competitiva.
En ese escenario, Tunkara se ha convertido en uno de los focos principales. No solo por lo que produce en goles o asistencias, sino por lo que transmite cuando entra en contacto con el balón: pausa, aceleración y una lectura poco habitual para su edad.
Todavía es pronto para dictar sentencia, pero el torneo empieza a dejar una sensación clara: La Masia vuelve a colocar un nombre en la conversación europea. Y Ebrima Tunkara, sin hacer demasiado ruido fuera del césped, ya ha empezado a agitarla dentro.