Los celestes viajan a Bilbao con la confianza de su sólido rendimiento como visitante esta temporada. El equipo vigués ha demostrado ser un conjunto fiable fuera de casa y afronta el choque ante el Athletic con la intención de sumar tres puntos vitales en un feudo históricamente complicado para los equipos gallegos.
Una fortaleza fuera de Balaídos
El RC Celta de Vigo afronta el complicado desplazamiento al Nuevo San Mamés respaldado por sus excelentes números como visitante en la presente temporada. Los de Claudio Giráldez han convertido los partidos lejos de su estadio en una auténtica seña de identidad, sumando puntos en campos donde habitualmente los equipos gallegos sufren para puntuar.
La regularidad mostrada por el conjunto celeste a domicilio contrasta con algunas dudas evidenciadas en Balaídos, lo que convierte cada salida en una oportunidad real de sumar de tres en tres. El equipo ha sabido competir en escenarios hostiles y ante rivales de superior entidad, adaptándose a diferentes estilos de juego.
El reto del coliseo bilbaíno
El Nuevo San Mamés representa uno de los desafíos más exigentes del calendario liguero. La afición rojiblanca convierte cada partido en su feudo en una auténtica batalla, donde la presión ambiental juega un papel determinante. Sin embargo, el Celta viaja sin complejos, consciente de que su mejor versión puede plantarle cara a cualquier rival.
Confianza en el vestuario
La expedición celeste parte hacia tierras vascas con la moral alta y la convicción de que es posible lograr un resultado positivo. Los jugadores confían en el trabajo realizado durante la semana y en la capacidad del equipo para competir en cualquier escenario, independientemente del rival o las circunstancias del encuentro.