El Deportivo ha cerrado su campaña de abonados más convulsa en años con 26.412 socios para el regreso a Primera División, una cifra que el club celebra como un triunfo social en pleno pulso con una parte de su afición. La letra pequeña, eso sí, matiza el titular: son 2.800 carnés menos que al cierre de la pasada campaña, aunque más de 1.800 se explican por la desaparición de la modalidad de socio amigo, no por una fuga real de aficionados.
La cifra que el club quiso presumir… y la letra pequeña que la matiza
«Xa somos todos estes deportivistas con abono!!! 26.412 grazas, deportivistas», proclamaba este lunes el club en redes sociales, en un mensaje pensado para cerrar por todo lo alto un verano de tensión. El dato merece, sin embargo, algo de contexto: son 2.800 abonados menos que al final de la pasada campaña, pero más de 1.800 de esa caída corresponden directamente a la eliminación de la modalidad de socio amigo, una categoría que ya no existe esta temporada. El resto, unos pocos cientos, sí sería el reflejo más directo del malestar social del verano.
De los 11.728 a los 26.412: la remontada in extremis
Hace apenas diez días, el Deportivo sumaba solo 11.728 abonados, un ritmo alarmantemente bajo para un club que regresa a la elite del fútbol español ocho años después. La cifra final, más del doble en apenas una semana y media, confirma que buena parte de la masa social apuró el plazo hasta el último minuto, en una suerte de pulso silencioso con el club antes de ceder ante la ilusión de volver a ver a su equipo en Primera. Los 26.412 socios finales quedan, además, 1.200 por encima de los registrados a estas alturas la pasada temporada, un dato que el Deportivo también ha querido subrayar como prueba de la fortaleza de su base social.
Marathón Inferior, la mecha que lo incendió todo
La polémica arrancó semanas atrás, cuando el club comunicó a los abonados de Marathón Inferior unas nuevas condiciones para conservar su localidad: renovación obligatoriamente presencial, controles de identidad, autorización previa para banderas, pancartas, bombos o megáfonos, y un régimen sancionador que contempla la pérdida directa del abono por lo que el club considere un «uso meramente especulativo» de la localidad. Un paquete de medidas que una parte importante del deportivismo vivió como una humillación dirigida específicamente contra la grada más animada de Riazor.
De las calles al silencio en la grada
La respuesta no se hizo esperar. La Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces, con quienes el club ya ha anunciado que no prorrogará el convenio vigente desde 2017, llegaron incluso a convocar una manifestación multitudinaria por las calles de A Coruña, bajo el lema «O Dépor somos nós», que llegó a reunir hasta 3.000 personas. Días después, los tres colectivos fueron un paso más allá y anunciaron la paralización indefinida de toda la animación organizada en el estadio, dejando a Riazor sin sus cánticos y coreografías habituales justo en la temporada más ilusionante de la última década.
Subidas de hasta el 68% y colas eternas en La Habana
El otro gran detonante fue el bolsillo. Los precios de los abonos subieron entre un 34% y un 68% respecto a la pasada campaña, con Tribuna Superior disparada hasta los 880 euros y Pabellón Inferior, la opción más económica, situado en 320. A la subida se sumó el caos operativo: durante varios días se formaron largas colas en la avenida de La Habana, en pleno entorno de Riazor, sin que club y afición dieran ningún paso hacia el acercamiento.
El plazo se cierra, pero la guerra continúa
Lejos de cerrar el conflicto, el anuncio de los 26.412 abonados ha reabierto la contienda. Apenas conocida la cifra, la Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces han anunciado que este mismo martes publicarán las instrucciones para que los aficionados afectados presenten reclamaciones formales ante las instituciones correspondientes. Mientras tanto, la campaña de socios entra en una nueva fase: desde el jueves 30 de julio y hasta el 13 de agosto, con cita previa, se podrán solicitar cambios de localidad, en un calendario que llega justo un día después de la disputa del Trofeo Teresa Herrera, incluido en el precio del abono junto a la Copa del Rey hasta cuartos de final.
Una fiesta con fisuras que no se han cerrado
El Deportivo puede presumir de superar los 26.000 abonados en su regreso a Primera División, una cifra en línea con la de la pasada temporada una vez se descuenta el efecto contable del socio amigo. Pero en A Coruña, ese dato convive con cientos de reclamaciones anunciadas y con una parte de la grada que sigue sin acercar posturas con el club. La fiesta del regreso a la élite empieza, inevitablemente, con una herida social todavía abierta.