El filial celeste disputa este sábado el primer partido de su historia en Segunda División ante un Cádiz que estrena a Albert Celades en el banquillo apenas unos días después de la salida de Idiakez
Hay partidos que sirven para sumar tres puntos y otros que, antes incluso de empezar, ya ocupan un lugar en la historia. El Celta Fortuna jugará este sábado 15 de agosto, a las 19:00 horas, ante el Cádiz CF el primer encuentro de su vida en Segunda División. Lo hará lejos de Vigo, en el JP Financial Estadio, entrando de golpe en un fútbol profesional que durante décadas estuvo varios escalones por encima del filial celeste.
No habrá adaptación progresiva. Al otro lado aparecerá un Cádiz acostumbrado a los focos, los estadios grandes y la exigencia de la categoría, pero que llega al estreno metido en su propia revolución. La salida de Imanol Idiakez a pocos días de comenzar la Liga y la llegada de Albert Celades han cambiado completamente el escenario que Fredi Álvarez llevaba semanas preparando.
Fredi tendrá que jugar sin el mapa del rival
El cambio de entrenador del Cádiz ha convertido el trabajo táctico previo en una especie de partida de póker. Fredi Álvarez reconoce que el Fortuna afrontará el encuentro prácticamente “a ciegas”, porque resulta complicado anticipar cuánto del Cádiz construido durante la pretemporada seguirá vigente y cuánto modificará Celades desde su llegada.
El nuevo técnico amarillo apenas ha dispuesto de unos días de entrenamiento y ya ha dejado algunas pistas. Quiere un Cádiz protagonista, intenso y agresivo sin balón, aunque recibe una plantilla todavía abierta al mercado y con problemas especialmente en la parcela defensiva. Eso convierte el estreno en un partido con bastante más incertidumbre de la habitual en una primera jornada.
Para el Fortuna quizá exista incluso una pequeña ventaja dentro de ese desconcierto: cuando no sabes exactamente qué va a proponerte el contrario, queda menos espacio para las cábalas y más para hacer aquello que sabes hacer. El filial tendrá que reconocerse en su fútbol, sostener la pelota con valentía, juntar pases y evitar que el escenario convierta cada pérdida en un incendio.
De Primera Federación a jugar en estadios de Primera
La dimensión del salto resulta difícil de exagerar. Hace apenas unos meses el Fortuna peleaba el ascenso desde Primera Federación y ahora afrontará 42 jornadas contra clubes acostumbrados a manejar presupuestos, plantillas y escenarios propios del fútbol profesional.
El equipo de Fredi alcanzó la categoría después de superar a la Ponferradina en el último peldaño del playoff, culminando un ascenso histórico para el filial celeste. La primera recompensa llega ahora, aunque tiene forma de examen: Cádiz, fuera de casa y ante un rival que parte con una mochila de experiencia considerablemente mayor.
M90 ya analizó además una circunstancia que explica hasta qué punto el salto será colectivo: el vestuario celeste afronta su estreno prácticamente sin experiencia previa en la Segunda División española. No será únicamente una categoría nueva para el club. Para buena parte de sus futbolistas será descubrir semana a semana un fútbol distinto.
Una pretemporada extraña, pero con buen final
Fredi Álvarez tampoco ha tenido un verano sencillo. La estrecha relación entre Fortuna y primer equipo, que es precisamente una de las razones de ser del filial, ha provocado que numerosos futbolistas hayan trabajado durante semanas fuera de su dinámica habitual. Hugo Burcio, Andrés Antañón o Anxo son algunos de los jugadores condicionados por su participación con el primer equipo o por compromisos internacionales.
Pese a ello, la preparación terminó dejando señales positivas. El Fortuna llegó a disputar seis encuentros en menos de veinte días y cerró su calendario de amistosos con una jornada insólita: el pasado sábado ganó 3-1 al Coruxo por la mañana y 2-0 a la UD Ourense por la tarde, utilizando dos grupos prácticamente diferentes y repartiendo minutos entre 29 futbolistas.
Ese último ensayo permitió comprobar que existe fondo de armario y, sobre todo, gol más allá de los nombres que hicieron posible el ascenso. Álvaro Marín terminó la preparación con cinco tantos y jugadores muy jóvenes como David Sueiro también aprovecharon sus oportunidades.
Aprender a vivir sin Hugo González
La gran ausencia respecto al equipo que conquistó el ascenso está arriba. Hugo González, autor de 18 goles la pasada temporada y decisivo en el playoff, ya pertenece a todos los efectos al primer equipo después de ganarse el puesto durante una extraordinaria pretemporada con Claudio Giráldez.
Su salida obliga al Fortuna a repartir una producción ofensiva que anteriormente tenía un dueño reconocible. No habrá un sustituto automático de Hugo; tendrá que aparecer una suma de futbolistas capaces de aportar cifras y amenaza.
Precisamente por ahí pasan varios de los movimientos realizados durante el verano. El Celta ha incorporado talento y desequilibrio con Hugo Cuenca, cedido por el Genoa, y con Vlad Silva, una apuesta de enorme proyección para las bandas. La posible participación de Vlad en Cádiz, sin embargo, está pendiente de cuestiones burocráticas.
También llegó Alexis Olmedo para reforzar el eje defensivo, mientras Fredi todavía espera la incorporación de un mediocentro que permita cubrir la marcha de David de la Iglesia, Dela, una pieza importante en la construcción del equipo que consiguió subir.
Meixús y una generación ante el partido que soñó
Si el encuentro tiene una lectura especialmente emotiva es para los jugadores que han recorrido buena parte del camino dentro de la propia cantera. Pablo Meixús, capitán del Fortuna, representa precisamente esa continuidad. Para quienes llevan años recorriendo A Madroa y Afouteza, pisar ahora un estadio de Segunda con puntos en juego supone comprobar hasta dónde ha llegado aquella generación.
El reto, sin embargo, empieza precisamente cuando termina la celebración del ascenso. El objetivo del Fortuna seguirá siendo producir futbolistas para Claudio Giráldez, pero Segunda División castiga demasiado como para entender la competición exclusivamente como un laboratorio. Formar y competir tendrán que convivir.
Ahí reside posiblemente el gran desafío de Fredi: conservar la osadía de un filial sin convertirla en ingenuidad. En Primera Federación el Fortuna podía permitirse partidos abiertos y momentos de ida y vuelta. En Segunda, una pérdida mal protegida o cinco minutos fuera del partido pueden decidir una tarde.
Un Cádiz también en construcción
El escenario tampoco es perfecto para el conjunto local. Albert Celades ha aterrizado con la competición encima después de una ruptura inesperada con Idiakez y recibe un plantel que todavía puede experimentar movimientos importantes antes del cierre del mercado.
El nuevo entrenador ha pedido iniciativa y agresividad y quiere que su equipo conecte rápidamente con una grada acostumbrada a exigir. El Cádiz parte con la ventaja de la experiencia, el estadio y un grupo diseñado para competir en la categoría, pero su actual incertidumbre táctica abre una pequeña ventana al Fortuna.
El filial necesitará sobrevivir al arranque, evitar que el ambiente convierta los primeros minutos en un asedio y hacer correr al Cádiz detrás de la pelota siempre que pueda. Si consigue superar ese primer peaje emocional, el partido puede empezar a parecerse mucho más a lo que Fredi quiere.
Primer día del resto de su historia
El marcador decidirá si el Celta Fortuna empieza su aventura profesional sumando o no, pero difícilmente podrá medir todo lo que significa este sábado.
A las 19:00 horas, cuando empiece oficialmente el Cádiz-Celta Fortuna de la primera jornada de LALIGA HYPERMOTION, quedarán atrás años de intentos, generaciones de canteranos y un techo competitivo que parecía imposible de atravesar.
Ahora viene la parte complicada. Descubrir si este grupo tan joven puede mirar de frente a clubes hechos para vivir en el fútbol profesional. Cádiz será la primera respuesta.