Borja Fernández quiere que el Lugo defienda sus ventajas también con el balón. Antes de visitar este viernes al Cacereño, el entrenador puso el acento en la respuesta del equipo cuando recupera la posesión y el rival deja espacios. Su preocupación no pasa únicamente por resistir, sino por aprovechar esas oportunidades para salir del acoso.
En la comparecencia previa al encuentro, el técnico resumió su demanda: «Me falta un poco más de personalidad en esos momentos y no tener miedo a perder los puntos».
La recuperación debe tener una salida
El análisis enlaza con la segunda parte de la victoria ante el Mérida. Borja defendió la respuesta de sus jugadores sin balón, pero señaló que algunas recuperaciones se diluyeron en pases adicionales en lugar de convertirse en ataques profundos.
La diferencia importa: despejar una situación de peligro permite sobrevivir a una jugada; salir con criterio obliga al contrario a retroceder y puede cambiar el ritmo del partido. Esa es la mejora que el entrenador reclama, sin confundir valentía con asumir riesgos innecesarios.
El líder también juega contra la motivación del rival
Borja destacó la solidez del Cacereño y su rendimiento en el Príncipe Felipe. También advirtió de que enfrentarse al primero añade un estímulo para los adversarios. Espera presión ambiental y un rival intenso durante todo el encuentro.
Con una preparación corta, el cuerpo técnico ha concentrado el trabajo en detalles concretos. El reto de esta tarde, a las 19:00, será reconocer cuándo toca protegerse y cuándo avanzar: conservar el marcador no tiene por qué significar entregar la iniciativa.
