El Lugo suma 22 puntos de 24 posibles y no conoce la derrota después de ocho jornadas, pero Borja Fernández no quiere que el mejor arranque del campeonato altere la mentalidad de sus futbolistas. El 3-0 ante el Deportivo Fabril dejó al entrenador satisfecho con la actuación y, al mismo tiempo, convencido de que la clave está en mantener los comportamientos que han llevado al equipo al liderato.
Una victoria con más fútbol que marcador
El técnico valoró el encuentro como una actuación muy completa. Destacó el fútbol de la primera mitad, la capacidad para tener la pelota y atacar, y la respuesta en los tramos de la segunda parte en los que el Fabril obligó al Lugo a correr y a defender su ventaja. Los goles de Chiqui, Alan Godoy y Pere Haro pusieron una diferencia de tres tantos en el marcador, pero su lectura fue más amplia: considera que su equipo produjo ocasiones suficientes y se mostró superior en fases importantes del encuentro.
El dato de la imbatibilidad tiene una particularidad que el entrenador reivindicó: el Lugo no ha construido su posición acumulando empates. Ha ganado siete partidos y solo ha igualado uno. Fernández insiste en la intención de buscar las victorias, incluso cuando eso obliga a asumir riesgos cerca del final. La crónica del 3-0 al Fabril explica cómo llegó la séptima victoria.
El banquillo, una de las claves del Lugo líder
La otra gran satisfacción de Borja Fernández está en la participación de quienes empiezan los encuentros fuera del once. El Lugo realiza un esfuerzo importante durante las primeras partes y hay momentos posteriores en los que pierde frescura; ahí aparece el trabajo de los relevos. Ante el Fabril, Godoy marcó el 2-0 después de entrar desde el banquillo y Pere Haro cerró el resultado en el añadido.
Para el entrenador, esa implicación colectiva tiene tanto valor como la calidad individual. Los jugadores que acumulan menos minutos mantienen la predisposición a intervenir y ayudan a que el equipo no cambie su ambición cuando se producen las sustituciones. Esa competencia interna también explica la continuidad de los resultados en un calendario exigente.
La euforia, fuera del vestuario
El ambiente del Anxo Carro acompaña un comienzo que invita a ilusionarse. Fernández comparte la satisfacción de la afición, pero cree que los futbolistas deben protegerse de la sensación de que todo va a salir bien por inercia. Su mensaje es perseverar, seguir siendo un «martillo pilón» y recordar que el liderato no garantiza nada si se abandona el trabajo diario.
El técnico trata de combinar el reconocimiento al grupo por lo conseguido con una exigencia constante. El triunfo sobre el Fabril refuerza la confianza, pero no cambia su manera de manejar el vestuario. Ya había advertido de ese riesgo antes del derbi, cuando pidió no confundirse por la buena clasificación.
Dauda no marca, pero sigue convenciendo al entrenador
También hubo un respaldo explícito para Mo Dauda. El atacante continúa sin estrenarse como goleador, una circunstancia que no preocupa especialmente a Fernández porque aprecia todo lo que aporta al juego colectivo. El técnico separa así el rendimiento del delantero de una estadística individual: su trabajo ayuda al funcionamiento del equipo aunque el gol todavía no haya llegado.
La confianza se extiende a la portería. Borja valoró tanto el nivel de Fernando Embadje como el de Marc Martínez, dos alternativas que considera capaces de competir. En un Lugo con 22 puntos de 24, el entrenador prefiere hablar de los recursos y el compromiso de toda la plantilla antes que personalizar el éxito en unos pocos nombres.
El resultado deja al líder en una situación privilegiada, pero su consigna no cambia: disfrutar del momento sin dejar de hacer lo que lo ha hecho posible. La confianza que transmite Alberto Ulloa encaja en ese mismo momento de forma del equipo.
Las valoraciones corresponden a la comparecencia de Borja Fernández posterior al Lugo–Fabril difundida por el CD Lugo.
