El regreso del Deportivo a Primera División ya tenía suficiente carga emocional por sí solo. Ocho temporadas lejos de la élite, cuatro de ellas atrapado en el tercer escalón del fútbol español, dejaron cicatrices, ascensos frustrados y demasiados domingos en los que Riazor tuvo que mirar hacia arriba. Pero el retorno ha añadido un protagonista inesperadamente desatado: Pierre-Emerick Aubameyang.
A sus 37 años, el delantero gabonés ha comenzado LaLiga como si el calendario no fuese con él. Cuatro jornadas, cuatro goles y dos asistencias. Ha marcado en todos los partidos disputados hasta ahora por el Dépor: Elche, Málaga, Valencia y Villarreal ya conocen el veneno del ‘7’ blanquiazul. El dato, confirmado por las estadísticas oficiales del club, resume un inicio extraordinario, pero no explica por completo todo lo que está aportando.
Un gol en cada parada
La secuencia empezó el día del regreso a Primera. Ante el Elche, después de 3.011 días sin fútbol de máxima categoría en Riazor, Amatucci encontró el espacio y Aubameyang atacó la espalda de la defensa para cruzar ante Dituro. Una semana después, en La Rosaleda, volvió a aparecer: desmarque, velocidad, regate a Herrero y gol. Contra el Valencia hizo el tercero de su cuenta particular y en La Cerámica completó el póquer con el 2-3 que culminó la remontada ante el Villarreal.
Ese último partido explica además por qué su impacto no puede medirse únicamente por los goles. Aubameyang participó directamente en los tres tantos del Deportivo ante el Villarreal: asistió a Luismi, puso al espacio el balón del empate de Eddahchouri y terminó firmando el gol de la victoria. Su balance liguero queda así en cuatro tantos y dos asistencias en cuatro encuentros.
Del Marsella a Riazor sin levantar el pie
Su rendimiento tampoco nace de la nada. Aubameyang llegó a A Coruña después de una temporada todavía muy productiva con el Olympique de Marsella. El desglose oficial del Deportivo recoge 10 goles y 6 asistencias en Ligue 1, un gol en Copa y otros 3 tantos y 4 asistencias en Champions. El balance global: 14 goles y 10 asistencias en todas las competiciones.
El Dépor fichó, por tanto, experiencia y nombre, pero también producción inmediata. Y el delantero está demostrando que la edad no le ha quitado lo esencial. Puede haber perdido alguna décima respecto a aquel atacante que destrozaba espacios en Dortmund o Londres, pero mantiene algo todavía más difícil de defender: la capacidad para interpretar dónde va a aparecer la ocasión antes que el central.
Su juego actual tiene menos de carrera de 40 metros y más de lectura. Sabe cuándo venir a recibir, cuándo fijar, cuándo atacar el intervalo y cuándo descargar de primeras. Esa inteligencia está ayudando también a los futbolistas que llegan desde segunda línea. No es casualidad que el Dépor presente una de las eficacias ofensivas más destacadas del arranque de LaLiga.
El fichaje que simboliza el nuevo escenario
Hay algo especialmente potente en la imagen. El Deportivo pasó de jugar durante cuatro temporadas en el tercer nivel a volver a Primera y colocar a Aubameyang como referencia de su ataque. No es una comparación menor. Durante años, el club peleó por salir del barro de Segunda B y Primera Federación. Ahora compite de nuevo contra los mejores y uno de los delanteros más reconocibles del fútbol europeo viste de blanquiazul.
El inicio colectivo acompaña al relato. El equipo de Antonio Hidalgo suma ocho puntos de doce, continúa invicto y ha vuelto a cerrar una jornada en puestos europeos, algo que no sucedía desde hacía una década. Aubameyang no explica por sí solo esa transformación, pero sí está siendo su rostro más espectacular.
Y queda probablemente lo más interesante. El gabonés no necesita que todo el partido pase por él. Puede intervenir poco y decidir mucho. Eso, en un equipo recién ascendido, vale oro. Los rivales ya saben que no pueden concederle un metro a la espalda, pero tampoco pueden olvidarse de él cuando baja unos pasos para asociarse. En La Cerámica, sus dos asistencias fueron otra demostración.
Con 37 años, Aubameyang no está jugando a sobrevivir en la élite. Está compitiendo para ser determinante. Cuatro partidos, cuatro goles, dos asistencias y cuatro rivales diferentes castigados. Después de ocho años esperando volver a Primera, el Deportivo ha regresado acompañado por un delantero que parece haberse tomado LaLiga como un patio de recreo.