Radiografía futbolística de José Ángel Esmorís Tasende, desde sus inicios en Carballo y su formación como alevín en Abegondo hasta su evolución en el Manchester City, el PSV, el Leipzig y la Roma.
José Ángel Esmorís Tasende regresa al club que lo incorporó cuando todavía era alevín. Vuelve a Riazor con 29 años, después de formarse en el Manchester City, explotar en los Países Bajos, alcanzar su mejor versión en el Leipzig y completar su madurez futbolística en la Roma.
La historia de Angeliño no es la de un canterano que abandonó Abegondo, hizo carrera lejos de Galicia y vuelve para cerrar el círculo. Es bastante más compleja. El Deportivo recupera a uno de los talentos gallegos más internacionales de su generación, pero también incorpora a un futbolista construido a través de diferentes países, modelos de juego y exigencias tácticas.
José Ángel Esmorís Tasende, nacido en Coristanco el 4 de enero de 1997, llega cedido por la Roma hasta junio de 2027, con una opción de compra. Su regreso culmina una operación que llevaba semanas madurando y que permite al Deportivo sumar a un jugador con experiencia en la Bundesliga, la Serie A, la Eredivisie, la Champions y la Europa League.
No vuelve el niño que salió de Galicia con una zurda diferente. Tampoco el joven que enlazaba cesiones buscando un sitio en el fútbol profesional. Regresa un lateral-carrilero contrastado, con kilómetros de élite en las piernas y una comprensión de la posición mucho más rica que la que podía tener cuando abandonó la cantera deportivista.
Para comprender qué ficha realmente el Deportivo hay que recorrer toda su carrera, desde los primeros campos de Carballo hasta las noches europeas de Leipzig y Roma.
De Coristanco a las Escolas Luis Calvo Sanz
Angeliño comenzó a jugar en las Escolas de Fútbol Luis Calvo Sanz, en Carballo. Allí empezó a destacar dentro de una de las estructuras de fútbol base que tradicionalmente han servido como escaparate para los jóvenes de la comarca de Bergantiños y la Costa da Morte.
En aquellas primeras edades todavía no podía hablarse de un lateral completamente definido. Angeliño era, ante todo, un futbolista de banda con una relación muy natural con la pelota. Zurdo, ligero, eléctrico y con tendencia a mirar siempre hacia la portería rival.
No necesitaba imponerse mediante el tamaño o la fuerza. Su superioridad aparecía cuando recibía, orientaba el control y arrancaba. Podía recorrer metros sin que el balón frenase su carrera, una cualidad especialmente valiosa en el fútbol de formación.
Desde una perspectiva de captación, reunía varios indicadores que suelen llamar inmediatamente la atención:
- Dominio claro de una pierna izquierda poco frecuente.
- Coordinación para conducir a velocidad.
- Capacidad para repetir esfuerzos por la banda.
- Personalidad para pedir el balón y asumir riesgos.
- Instinto ofensivo incluso cuando partía desde posiciones retrasadas.
El Deportivo no tardó en detectarlo.

El Deportivo lo reclutó siendo alevín
El club coruñés incorporó a Angeliño en 2007, cuando tenía diez años y militaba en categoría alevín. Llegó a Abegondo procedente de las Escolas Luis Calvo Sanz y permaneció seis temporadas dentro de la estructura blanquiazul.
Pasó por las categorías alevín, infantil y cadete, avanzando dentro de una generación en la que sobresalía por su capacidad técnica y su enorme proyección ofensiva.
Su paso por el Deportivo fue fundamental. En Carballo había aparecido el talento espontáneo; en Abegondo comenzó el proceso de convertirlo en futbolista. Aprendió a ocupar el carril, a coordinarse con el extremo, a reconocer cuándo debía subir y a interpretar los espacios que se abrían después de cada circulación.
Su perfil, sin embargo, nunca fue el de un lateral clásico. Angeliño defendía una posición de salida, pero pensaba como un jugador de ataque. Su primer impulso era progresar, ofrecer una línea de pase y aparecer nuevamente más arriba.
Esa naturaleza explica buena parte de su trayectoria posterior. Sus mejores versiones siempre aparecieron en equipos capaces de instalarse en campo contrario y conceder libertad ofensiva a sus laterales.
Qué se veía en el Angeliño de Abegondo
En el fútbol base, el seguimiento de un talento no puede limitarse a observar sus goles, asistencias o acciones espectaculares. Lo importante es identificar las condiciones que pueden sobrevivir cuando aumenten el ritmo, el físico y la exigencia táctica.
Angeliño ofrecía varias.
La primera era su capacidad para acelerar la jugada. No necesitaba demasiados contactos para ganar metros. Podía controlar, orientar y arrancar con una continuidad poco habitual.
La segunda era el golpeo con la izquierda. Ya aparecía una facilidad natural para poner el balón en movimiento sin armar excesivamente la pierna. Con el tiempo, esa velocidad de ejecución se convertiría en una de sus grandes armas.
También destacaba su resistencia específica para la banda. No se limitaba a realizar una subida. Podía ofrecer apoyo, doblar, perder la pelota, regresar y volver a aparecer en la misma secuencia.
Su principal interrogante estaba en aquello que todavía debía desarrollar: la defensa del área, el duelo aéreo y la gestión de los riesgos. Angeliño no había nacido para ser un marcador conservador. Su evolución dependía de aprender a ordenar una vocación ofensiva que siempre estuvo por encima de su instinto defensivo.
Una marcha al Manchester City que sacudió la cantera
El Manchester City cerró su incorporación en 2012. El traslado se hizo efectivo cuando alcanzó la edad necesaria para integrarse en la academia inglesa, ya con 16 años.
La salida tuvo una repercusión considerable. El Deportivo perdía a uno de los futbolistas más prometedores de Abegondo antes de que completase su etapa juvenil, se acercase al Fabril o pudiese aspirar al primer equipo.
No era todavía el City dominador que se conocería después, pero el club inglés ya estaba levantando una estructura global de captación. Buscaba jóvenes técnicamente preparados, capaces de desenvolverse en equipos protagonistas y con margen para adaptarse a un fútbol cada vez más físico.
Angeliño encajaba perfectamente en esa búsqueda: lateral zurdo, rápido, agresivo con balón y con una interpretación ofensiva muy avanzada para su edad.
El salto era enorme. Abandonaba Galicia para competir en una academia internacional, rodeado de jugadores reclutados en diferentes países. También cambiaba de idioma, entorno y velocidad de juego.
Ya no bastaba con destacar los fines de semana. Tenía que sobrevivir cada día a entrenamientos en los que casi todos sus compañeros habían sido elegidos por poseer condiciones excepcionales.

La academia del City: de proyecto gallego a talento internacional
Angeliño se integró en los equipos sub-18 y de desarrollo del Manchester City. Allí tuvo que elevar su capacidad física, mejorar su disciplina sin balón y adaptarse a una estructura que exigía a los laterales participar constantemente en la construcción.
La academia inglesa terminó de moldear varios aspectos de su fútbol.
Aprendió a recibir bajo presión, a jugar en pocos contactos y a sostener posiciones muy adelantadas sin perder completamente la referencia defensiva. También comenzó a intervenir en zonas interiores, sin limitarse a correr junto a la línea de cal.
Su progresión fue reconocida en la temporada 2014/15, cuando fue elegido mejor jugador del Elite Development Squad del Manchester City. Aquel premio confirmó que había dejado de ser únicamente un joven fichado en Galicia. Era uno de los jugadores más destacados de la estructura de desarrollo del club.
En ese momento ya se reconocía al Angeliño que después explotaría en Europa: un lateral con alma de extremo, preparado para vivir en campo contrario y capaz de generar ventajas con su movilidad y su zurda.
Nueva York: el primer contacto con el fútbol profesional
En 2015, el City decidió que necesitaba competir entre adultos y lo cedió al New York City FC, otra de las entidades integradas en el City Football Group.
Angeliño disputó 14 encuentros en la MLS y repartió cuatro asistencias. Más allá de las cifras, la experiencia representó su primera prueba real fuera del fútbol formativo.
La competición estadounidense ofrecía partidos abiertos, mucho espacio y transiciones largas. Era un contexto favorable para un lateral con su capacidad de recorrido, pero también un examen defensivo. Ya no se enfrentaba a juveniles, sino a extremos profesionales capaces de castigar cualquier mala posición.
Nueva York confirmó que su profundidad podía trasladarse al fútbol sénior. También comenzó a enseñarle que cada incorporación debía tener una estructura detrás. Atacar no consistía únicamente en correr hacia delante; también implicaba reconocer qué compañeros podían cubrir el espacio abandonado.
El debut con el primer equipo del Manchester City
Angeliño debutó oficialmente con el Manchester City en enero de 2016, en una eliminatoria de la FA Cup frente al Aston Villa. Entró en los minutos finales en sustitución de Gaël Clichy.
Posteriormente participó en la previa de la Champions ante el Steaua de Bucarest y fue titular en un encuentro de la Copa de la Liga contra el Swansea.
Había alcanzado el primer equipo de uno de los clubes más poderosos de Inglaterra. El problema era mantenerse.
La plantilla del City estaba construida para competir por todos los títulos y contaba con internacionales en cada posición. Para un lateral joven, acumular minutos de manera continuada era extremadamente difícil.
El club volvió a buscarle destinos en los que pudiese jugar.
Girona y Mallorca: cuando el talento necesita contexto
En enero de 2017 fue cedido al Girona, aunque no llegó a disputar ningún encuentro oficial. Pocas semanas después, la operación quedó interrumpida y Angeliño terminó la temporada en el Mallorca.
En el conjunto balear compitió en Segunda División y tuvo mayor participación, pero todavía no consiguió mostrar todo su potencial.
Aquella etapa ilustra uno de los procesos más habituales en el seguimiento de jóvenes talentos. La calidad no desaparece, pero puede quedar escondida cuando el futbolista no encuentra continuidad, confianza o un modelo que se ajuste a sus características.
Angeliño estaba atrapado entre dos interpretaciones. Para algunos entrenadores era un defensa con excesiva vocación ofensiva. Para otros, un jugador de ataque que todavía debía mejorar su producción en los últimos metros.
Necesitaba un equipo que no le pidiese renunciar a su identidad. Lo encontró en los Países Bajos.
NAC Breda: el año en el que dejó de ser una promesa
La cesión al NAC Breda durante la temporada 2017/18 fue el primer gran punto de inflexión de su carrera.
Angeliño disputó 35 encuentros, marcó tres goles y repartió siete asistencias. Completó todos los partidos sin ser sustituido y fue elegido en varias ocasiones mejor debutante del mes de la Eredivisie.
Por primera vez disfrutó de continuidad absoluta dentro del fútbol profesional. El campeonato neerlandés favorecía su perfil: equipos abiertos, voluntad ofensiva, laterales protagonistas y una menor penalización inmediata de determinados riesgos.
En Breda comenzó a ordenar su exuberancia. Ya no subía únicamente porque hubiese espacio. Empezó a interpretar cuándo debía doblar al extremo, cuándo fijar la amplitud y cuándo permanecer unos metros por detrás para dar continuidad a la posesión.
También perfeccionó una de las acciones que terminaría definiendo su carrera: el centro desde zonas intermedias. Angeliño no necesitaba alcanzar la línea de fondo. Podía recibir a treinta metros de la portería y enviar un balón tenso entre la defensa y el guardameta.
El NAC lo convirtió en un futbolista reconocible. Ya no era una apuesta del City en busca de destino. Era uno de los laterales más productivos de la Eredivisie.
PSV: la confirmación en un equipo obligado a ganar
El PSV Eindhoven lo incorporó en 2018 mediante un traspaso definitivo. El cambio elevaba considerablemente la exigencia.
En Breda había podido crecer. En Eindhoven debía rendir. El PSV no podía esperar durante meses a que un futbolista encontrase su sitio: estaba obligado a competir por el título y a asumir la iniciativa prácticamente cada jornada.
Angeliño respondió de inmediato. Disputó los 34 partidos de la Eredivisie, marcó un gol y se convirtió en una fuente constante de profundidad y centros. Al finalizar la temporada fue elegido talento del año del campeonato neerlandés.
También se estrenó en la fase de grupos de la Champions, enfrentándose al Barcelona, el Tottenham y el Inter. Ese salto resultó decisivo para medir su nivel en escenarios donde los espacios desaparecían mucho más rápido.
En el PSV apareció una versión más completa. Seguía siendo agresivo, pero comenzaba a elegir mejor. Podía iniciar desde atrás, conducir para romper una línea o aparecer en el último tercio para completar la jugada.
Su rendimiento convenció al Manchester City para ejercer la opción de recompra.
Segundo intento en el City: calidad sin el encaje ideal
Angeliño regresó a Mánchester en el verano de 2019. Ya no era el adolescente llegado desde Abegondo, sino uno de los laterales jóvenes más destacados de los Países Bajos.
Participó en la Premier, la Champions y las competiciones inglesas, pero su encaje dentro del modelo de Pep Guardiola continuó siendo complejo.
El City exigía a sus laterales algo más que profundidad. Debían incorporarse al centro del campo, jugar por dentro, controlar las transiciones y defender grandes espacios después de cada pérdida.
Angeliño podía cumplir parte de esas funciones, pero su naturaleza reclamaba el carril. Su mayor impacto aparecía cuando podía atacar hacia delante, alcanzar posiciones de centro y repetir incorporaciones.
No faltaba calidad. Faltaba correspondencia entre el futbolista y el escenario.
La solución llegó desde Alemania.
Leipzig: el sistema que liberó todas sus virtudes
Angeliño se incorporó cedido al RB Leipzig en enero de 2020. Allí encontró a Julian Nagelsmann y un modelo que parecía diseñado para exprimir sus mejores cualidades.
El Leipzig utilizaba habitualmente una defensa de tres centrales, presionaba muy arriba y concedía libertad a los carrileros para situarse prácticamente como extremos.
Angeliño dejó de ser juzgado por aquello que no podía ofrecer como lateral defensivo y comenzó a ser valorado por lo que podía producir en campo contrario.
La transformación fue inmediata.
El equipo alemán alcanzó las semifinales de la Champions en 2020, después de eliminar al Tottenham y al Atlético de Madrid. Angeliño se convirtió en una pieza habitual de una estructura vertical, intensa y difícil de defender.
Su función iba mucho más allá de mantener la amplitud. Podía recibir abierto, combinar con los mediapuntas, atacar el intervalo entre lateral y central o aparecer en el segundo palo para finalizar.
El Leipzig acabó incorporándolo en propiedad en 2021.

La noche que castigó al Manchester United
Uno de los partidos que mejor resume su evolución llegó en diciembre de 2020, durante la fase de grupos de la Champions.
El Leipzig necesitaba ganar al Manchester United para clasificarse y Angeliño abrió el marcador mediante una aparición dentro del área. Poco después sirvió el balón del segundo tanto.
Aquel encuentro representó la versión más completa del gallego: agresivo desde el inicio, profundo, preciso y capaz de comportarse como un delantero cuando la jugada avanzaba por el costado contrario.
Ya no era únicamente el lateral que centraba desde fuera. Se había convertido en un carrilero que podía aparecer en zonas de remate y condicionar toda la estructura defensiva rival.
Su etapa en Leipzig terminó con 100 partidos oficiales, 12 goles y 29 asistencias. También formó parte del equipo que conquistó la Copa de Alemania en 2022.
El mejor Angeliño: un carrilero productor
El periodo alemán permite definir con claridad su techo futbolístico.
El mejor Angeliño fue un carrilero productor, capaz de intervenir en todas las fases del ataque.
En iniciación ofrecía una salida limpia con la izquierda. En progresión podía eliminar rivales mediante una conducción o una pared. En el último tercio generaba mediante centros, pases hacia atrás o apariciones en el área.
Su golpeo destaca especialmente por la velocidad de ejecución. Necesita muy pocos apoyos para enviar la pelota. Esa característica resulta decisiva en la Champions, donde una ventana de pase puede desaparecer en una fracción de segundo.
También desarrolló una notable capacidad para atacar el segundo palo. Cuando la acción progresaba por la derecha, Angeliño abandonaba la banda y ocupaba posiciones interiores, obligando al lateral rival a defenderlo como si fuese un extremo.
El sistema de Nagelsmann reducía además sus principales debilidades. Los tres centrales protegían su espalda y permitían que defendiese hacia delante, presionando o anticipando en lugar de permanecer hundido dentro del área.
Hoffenheim: una prueba sobre la importancia del entorno
En la temporada 2022/23 salió cedido al Hoffenheim y disputó 33 encuentros de Bundesliga.
Tuvo continuidad, pero su impacto fue menor que en Leipzig. El equipo dominaba menos, defendía durante más tiempo y no siempre podía instalar a su carrilero izquierdo cerca del área contraria.
La experiencia confirmó algo fundamental para interpretar su fútbol: Angeliño es un especialista cuyo rendimiento depende en buena medida de la estructura colectiva.
Cuando recibe arriba y tiene coberturas detrás, puede condicionar un partido. Cuando debe permanecer cerca de su propia portería y defender centros laterales de forma continuada, pierde parte de su ventaja diferencial.
No significa que no pueda defender. Significa que su valor principal está en otra parte.
Galatasaray: una escala breve con más Champions
En el verano de 2023 se marchó cedido al Galatasaray. La experiencia en Turquía fue más corta de lo previsto, aunque le permitió volver a disputar la Champions y conocer un entorno de enorme presión competitiva.
Participó en las eliminatorias previas y marcó ante el Molde en el camino hacia la fase de grupos. Sin embargo, perdió protagonismo durante la temporada y la cesión quedó interrumpida en el mercado de invierno.
Su siguiente oportunidad apareció en la Serie A.
Roma: una nueva evolución táctica
La Roma incorporó a Angeliño en enero de 2024 mediante una cesión con opción de compra. Su rendimiento durante los primeros meses convenció al club italiano, que acabó fichándolo definitivamente.
La Serie A le planteó un aprendizaje diferente. En los Países Bajos había encontrado libertad. En Alemania, intensidad y un sistema de carrileros. En Italia debía mejorar el control de los espacios y la selección de cada incorporación.
Angeliño aprendió a jugar partidos más cerrados, a convivir con bloques defensivos organizados y a administrar mejor sus esfuerzos. También aumentó su polivalencia, actuando como lateral, carrilero e incluso como central izquierdo en una defensa de tres.
Su mejor versión continuaba apareciendo cuando podía proyectarse, pero ya no dependía exclusivamente de la aceleración. Había añadido pausa, lectura táctica y experiencia.
Trabajó con diferentes entrenadores y estructuras, adaptándose a las necesidades de la Roma sin perder su capacidad para generar desde la izquierda. Cerró su etapa en el club italiano con 80 partidos y cuatro goles.

La bronquitis asmática que frenó su última temporada
El último curso en Roma estuvo profundamente condicionado por un problema de salud.
Después de participar con regularidad en el inicio de la temporada 2025/26, Angeliño sufrió una bronquitis asmática que lo debilitó y lo apartó de la competición durante más de dos meses.
Volvió a entrenarse con el grupo en diciembre y tuvo algunos minutos puntuales en la Europa League, pero la recuperación no fue lineal. Posteriormente aparecieron otras complicaciones médicas cuyos detalles no se hicieron públicos.
El propio cuerpo técnico de la Roma trató el asunto con máxima cautela debido a su naturaleza médica. Angeliño permaneció casi seis meses sin participar en la Serie A: desde el partido contra el Hellas Verona del 28 de septiembre de 2025 hasta su reaparición frente al Lecce el 22 de marzo de 2026.
Durante ese intervalo solo pudo jugar unos minutos ante el Celtic y el Panathinaikos en la Europa League.
Este contexto resulta imprescindible para interpretar su última temporada. Su falta de continuidad no respondió a una pérdida repentina de nivel ni a una sucesión de lesiones musculares. Fue consecuencia de una enfermedad respiratoria y de un proceso de recuperación más complejo de lo inicialmente esperado.
La nueva etapa en el Deportivo deberá ayudarlo a recuperar continuidad, ritmo de competición y confianza física después del periodo más difícil de su trayectoria reciente.
Informe de scouting: qué jugador vuelve a Riazor
Angeliño es un lateral o carrilero zurdo de marcada orientación ofensiva. Su principal valor aparece cuando puede intervenir en campo contrario y participar de manera constante en la construcción de ocasiones.
Profundidad y repetición de esfuerzos
Tiene capacidad para recorrer todo el carril y aparecer varias veces dentro de una misma posesión. Puede iniciar abajo, avanzar mediante una combinación y terminar ofreciendo una línea de pase cerca del área.
Ya no posee exactamente la exuberancia física de sus primeros años en Leipzig, pero conserva inteligencia para administrar el esfuerzo y elegir mejor cuándo incorporarse.
Un centro de nivel alto
Su centro es probablemente la cualidad más reconocible. Puede ejecutarlo desde la línea de fondo, pero también desde posiciones más retrasadas.
No necesita superar por completo al defensor. Cuando dispone de un pequeño espacio, arma rápidamente la izquierda y busca el intervalo entre la última línea y el portero.
Esa acción puede resultar especialmente útil para delanteros que ataquen el espacio entre central y lateral.
Capacidad para jugar por dentro
Angeliño no tiene que permanecer pegado a la banda. Puede aparecer en el medio espacio, asociarse con un interior o mediapunta y liberar el carril para otro compañero.
Esa movilidad obliga al rival a decidir si mantiene la referencia exterior o lo sigue hacia dentro.
Llegada al área
Su etapa en Leipzig demostró que también puede actuar como finalizador. Lee bien las jugadas que progresan por el costado contrario y sabe aparecer en el segundo palo.
No es únicamente un asistente. Puede completar las acciones.
Balón parado
Su precisión con la izquierda añade una alternativa en faltas laterales y saques de esquina. El Deportivo incorpora un futbolista capaz de mejorar la calidad de los envíos sobre el área.
Los aspectos que debe proteger el Deportivo
Un análisis riguroso también debe señalar los escenarios que pueden reducir su rendimiento.
Angeliño no es dominante en el juego aéreo. Su estatura puede exponerlo cuando debe defender el segundo palo frente a extremos o delanteros poderosos.
Tampoco es un lateral diseñado para permanecer durante largos periodos dentro de un bloque muy bajo. Defiende mejor cuando puede anticipar, presionar hacia delante y mantener al adversario lejos de su portería.
Sus incorporaciones necesitan cobertura. Cuando suba, el Deportivo deberá proteger su espalda mediante el desplazamiento del central izquierdo, la ayuda de un mediocentro o el trabajo del extremo.
No se trata de esconder una debilidad, sino de organizar el equipo para aprovechar una fortaleza. El fútbol de élite funciona precisamente así: potenciar aquello que un jugador hace diferente y reducir las situaciones que favorecen al rival.
Dónde puede utilizarlo Antonio Hidalgo
La posición de partida dependerá del dibujo elegido por Antonio Hidalgo, pero su influencia estará determinada sobre todo por la altura desde la que reciba.
En una defensa de cuatro puede actuar como lateral izquierdo si el extremo de su banda tiene tendencia a ocupar zonas interiores. Ese movimiento liberaría el carril y permitiría que Angeliño progresase por fuera.
En un 4-3-3 necesitará que uno de los interiores bascule hacia su sector para proteger las pérdidas y facilitar las asociaciones.
En un sistema con tres centrales aparecería su escenario más natural. Como carrilero podría adelantar su posición, atacar el área y convertirse prácticamente en un quinto futbolista ofensivo.
También puede actuar como central izquierdo en una línea de tres, aunque esa función aprovecha su salida de balón y reduce su capacidad para producir cerca de la portería contraria.
El Deportivo debe evitar convertirlo en un lateral estático. Ficharlo para obligarlo a permanecer continuamente detrás de la pelota sería utilizar solo una parte de su repertorio.
Qué puede cambiar en el ataque del Deportivo
La llegada de Angeliño proporciona una fuente de creación que no depende exclusivamente del regate de los extremos.
Su presencia puede mejorar la ocupación del campo rival, ofrecer amplitud y generar dudas en el lateral contrario. Si el defensor sale a taparlo, aparecerá espacio por dentro. Si permanece cerrado, Angeliño podrá recibir y centrar.
También puede favorecer a los atacantes mediante envíos tempranos, antes de que la defensa rival consiga organizarse. Su golpeo permite acelerar la jugada sin necesidad de alcanzar siempre la línea de fondo.
El Deportivo suma además experiencia en escenarios de máxima exigencia. Angeliño acumula 101 partidos y siete goles en la Bundesliga, 68 encuentros y cuatro tantos en la Eredivisie y 61 partidos y dos goles en la Serie A.
En Europa disputó 29 encuentros de Champions, con tres goles, y 23 de Europa League, también con tres tantos.
No llega para descubrir la élite. Llega después de haberla recorrido por dentro.
Una operación deportiva, no un homenaje
El componente emocional es evidente. Angeliño vuelve al equipo al que llegó con diez años y en el que nunca pudo debutar como profesional.
Sin embargo, su fichaje no debe interpretarse como un reconocimiento a su pasado. El Deportivo lo incorpora porque todavía puede elevar el nivel competitivo del equipo.
La cesión con opción de compra permite evaluar su respuesta después de una temporada marcada por la enfermedad. También ofrece al jugador un entorno conocido en el que recuperar estabilidad y continuidad.
La dirección deportiva llevaba tiempo trabajando sobre esta posibilidad. El regreso comenzó como un deseo difícil de encajar, avanzó hasta convertirse en una operación prioritaria para el lateral izquierdo y terminó cristalizando en uno de los movimientos más especiales del mercado blanquiazul.
Hay nostalgia, naturalmente. Pero también existe una lógica futbolística evidente.
El regreso del niño que no llegó a Riazor
Durante años, Angeliño fue uno de esos canteranos que el deportivismo siguió desde la distancia.
Primero apareció en la academia del Manchester City. Después llegaron Nueva York, los intentos en Girona y Mallorca, la explosión neerlandesa y las grandes noches de Champions con el Leipzig.
Cada paso confirmaba que Abegondo había formado a un jugador especial, pero su carrera profesional transcurría siempre lejos de Riazor.
Ahora tendrá la oportunidad que quedó pendiente.
No regresa para completar su formación ni para pedir tiempo. Vuelve con 29 años, experiencia internacional y la responsabilidad de convertirse en un futbolista importante dentro de un Deportivo que se prepara para competir en Primera División.
Conclusión de scouting
Angeliño es un lateral-carrilero ofensivo, técnico y especialmente valioso cuando puede recibir por delante de la línea del balón.
Su profundidad, su velocidad de ejecución, la calidad del centro y su capacidad para llegar al área pueden modificar el ataque del Deportivo. También aporta conocimiento táctico, experiencia europea y una zurda difícil de encontrar en el mercado.
Su rendimiento dependerá del contexto. Con tres centrales puede ocupar todo el carril. En una defensa de cuatro necesitará coordinación con el extremo, el mediocentro y el central izquierdo. Cuanto más cerca reciba del área rival, mayor será su influencia.
La principal incógnita está en su capacidad para recuperar continuidad después de la bronquitis asmática y de las posteriores complicaciones que marcaron su última temporada en Roma. La pretemporada, la gestión de las cargas y la acumulación progresiva de minutos serán importantes.
El Deportivo no recupera al mismo futbolista que salió de Abegondo. Aquel era un talento todavía por ordenar. El que vuelve ha jugado en algunas de las mejores ligas del mundo, ha alcanzado unas semifinales de Champions y ha conocido tanto el éxito como los momentos de incertidumbre.
Salió de Carballo, se formó como alevín en el Deportivo y necesitó recorrer media Europa para construir su carrera.
Ahora vuelve a casa. No para cerrar el círculo, sino para disputar el capítulo que quedó pendiente: vestir la camiseta del primer equipo en Riazor.