Angeliño afronta el amistoso del viernes ante el FC Porto con una tarea que va más allá de jugar minutos: volver a sentirse capaz de sostener el carril izquierdo del Deportivo. El lateral de Coristanco disputó completo el ensayo ante el Penafiel y, según cuenta AS, trabaja durante el parón para recuperar el tono físico después de una temporada de escasa actividad en la Roma. Quagliata, mientras tanto, ha convertido ese puesto en uno de los más exigentes del once de Hidalgo.
Dos amistosos para reconstruir el ritmo
La llegada de Angeliño elevó la competencia en una banda que, hasta entonces, tenía a Giacomo Quagliata como único especialista consolidado. Su currículum europeo no elimina la necesidad de una puesta a punto: una bronquitis asmática severa condicionó su último curso en Italia y apenas le permitió disputar siete partidos de Serie A. El retorno al Dépor incluye, por tanto, la tarea de recuperar continuidad y explosividad.
Ante el Sevilla tuvo su primer examen liguero como titular, pero una roja directa a los 59 minutos cortó la oportunidad y dejó un debut amargo que pedía más contexto. La respuesta pasa ahora por acumular trabajo. Completó el amistoso en Penafiel, un 2-2 en el que Hidalgo pudo probar piezas sin los puntos en juego, y el Deportivo ha confirmado un nuevo ensayo contra el Porto este viernes 2 de octubre a las 19:00 en Riazor.
El listón de Quagliata no baja
El italiano ha sido titular en seis de las siete jornadas y suma 569 minutos. Su recorrido y su agresividad defensiva encajan en un plan que le pide ocupar toda la banda. No basta con que Angeliño aporte su golpeo y su calidad con balón: para alterar la jerarquía necesita responder también a los esfuerzos repetidos que exige Hidalgo a su lateral izquierdo. El dato de los 53 sprints de Quagliata en Getafe retrató bien la intensidad de ese papel.
El encuentro ante el Porto no decidirá por sí solo la próxima alineación de Liga. Sí ofrecerá otra medida del progreso físico de Angeliño y de su capacidad para hacer de la competencia una ventaja para el Dépor. Su regreso a casa despertó ilusión; la pelea por los minutos se gana ahora, entrenamiento a entrenamiento y partido a partido.