Giacomo Quagliata ha empezado la temporada como una de las piezas más estables del Deportivo. Cinco jornadas, cinco titularidades y 450 minutos completos resumen su peso en el equipo de Antonio Hidalgo. El último dato que refuerza esa sensación llegó en Getafe: el club contabilizó 53 sprints del lateral italiano en el Coliseum, una cifra que refleja tanto su despliegue físico como la continuidad con la que está atacando y defendiendo su carril.
Quagliata no ha descansado ni un minuto en este regreso del Dépor a Primera. La ficha oficial de LaLiga le acredita 5 partidos, 5 titularidades y 450 minutos, además de cuatro disparos y una tarjeta amarilla. No suma todavía goles ni asistencias, pero su influencia está yendo bastante más allá del último pase.
De revelación en Segunda a intocable en Primera
El curso pasado ya dejó señales claras. En Segunda disputó 38 partidos de Liga, acumuló 2.875 minutos y firmó dos goles y una asistencia. Llegaba de Italia con un perfil de lateral profundo y recorrido largo, pero terminó convirtiéndose en uno de los jugadores más fiables del ascenso.
El salto de categoría podía poner a prueba esa continuidad. De momento ha ocurrido lo contrario. Quagliata ha sido titular en las cinco primeras jornadas y forma parte del pequeño grupo de futbolistas que Hidalgo no ha retirado del campo. Su resistencia competitiva adquiere todavía más valor porque el Deportivo incorporó este verano a Angeliño, un lateral de experiencia internacional que elevaba de golpe la competencia en el puesto.
Hasta ahora, sin embargo, el italiano ha respondido manteniendo la camiseta. La competencia no le ha frenado: le ha obligado a afinar decisiones, temporizar mejor sus incorporaciones y sostener un volumen físico muy alto.
Los 53 sprints de Getafe explican su momento
El empate en el Coliseum dejó una imagen muy clara de esa versión. El Deportivo tuvo que defender bajo presión durante muchos minutos, pero también necesitó amplitud y profundidad cuando consiguió salir. Quagliata apareció en las dos direcciones. El dato oficial de los 53 sprints, difundido por el propio club, cuantifica un esfuerzo que ya se había apreciado durante el partido.
No fue solo correr. El uno por uno de M90 en Getafe ya destacó su regularidad y su capacidad para ofrecer salida por izquierda, mientras que en nuestro análisis posterior sobre el reajuste de Hidalgo durante el partido se veía cómo los laterales ganaron peso cuando el Dépor consiguió estirar al Getafe.
Quagliata terminó además con presencia ofensiva y volvió a demostrar que ya no depende exclusivamente de Yeremay para encontrar profundidad. Puede fijar por fuera, atacar el espacio a destiempo o aparecer por sorpresa cuando el extremo cierra su posición.
Un lateral que ya conoce la élite
Su adaptación tampoco parte de cero. Antes de llegar a A Coruña había disputado 20 partidos en la Serie A con la Cremonese y 54 en la Eredivisie con el Heracles. Esa experiencia ayuda a explicar por qué no le está costando asumir el ritmo de Primera.
El Dépor afronta ahora dos partidos consecutivos en Riazor, frente a Sevilla y Betis. Para Hidalgo, la gestión física empezará a cobrar cada vez más importancia. Pero Quagliata llega a esa semana como uno de los jugadores que menos dudas ofrecen: titular en todo, 450 minutos en las piernas y un último partido resumido en una cifra difícil de ignorar, 53 sprints.