Marián Mouriño, presidenta del Celta de Vigo, ha explicado en declaraciones a Europa Press cómo se gestó la renovación de Iago Aspas por una temporada más. La dirigente celeste confesó que el club persuadió al capitán para que jugara un último año y permitiera una despedida gradual. El delantero de 38 años firmó hasta 2030, con una temporada en activo y dos años más incorporado a la estructura del club.
El adiós programado del capitán
La presidenta del Celta ha desvelado los entresijos de una operación que mantuvo en vilo al celtismo durante semanas. Mouriño reconoció que la directiva trabajó para que Aspas aceptara prolongar su carrera una temporada más, con un objetivo claro: facilitar una transición emocional tanto para el jugador como para la afición. \»Lo convencimos para que estuviera un año más y le dimos ese cariño, para que se sintiera cómodo y para ir despidiéndonos de él poco a poco, asimilando todos que este es su último año\», explicó la dirigente.
El acuerdo, oficializado el pasado 21 de mayo, contempla un vínculo hasta 2030 con una estructura particular: la temporada 2026-27 será la última de Aspas como futbolista profesional, y posteriormente se incorporará a la estructura del club durante dos años más. Una fórmula que garantiza la continuidad del máximo goleador histórico del Celta en la entidad, aunque con otro rol.
Balance de matrícula para el proyecto celeste
Mouriño aprovechó sus declaraciones para hacer balance de una temporada que calificó de sobresaliente. El Celta logró clasificarse por segunda temporada consecutiva para la Europa League tras finalizar sexto en LaLiga EA Sports, además de alcanzar los cuartos de final de la propia Europa League. \»Yo le pongo un diez\», afirmó la presidenta, destacando el mérito de competir en tres torneos con un entrenador, Claudio Giráldez, que vivía su primera experiencia europea.
La dirigente subrayó el orgullo de haber conseguido estos resultados con una plantilla plagada de canteranos, en línea con la apuesta identitaria del club. \»Repetir Europa y volver a ‘voltar’ con chicos de la casa, en su mayoría, es un orgullo y una identidad que nos representa\», añadió. El proyecto liderado por Giráldez y con Aspas como referente en el vestuario ha devuelto al Celta a la competición continental de forma consecutiva, algo que solo había logrado una vez en su centenaria historia, con Víctor Fernández en el banquillo.
Un año de homenaje permanente
La presidenta avanzó que la temporada 2026-27 será un reconocimiento continuo al capitán. \»Este año, más que una cosa puntual, va a ser un año de reconocimiento, de darle valor y de transmitirle ese cariño durante toda la temporada, para que se vaya por la puerta grande, como se tiene que ir\», detalló Mouriño. El club ya ha comenzado con los homenajes: hace pocas semanas organizó un espectáculo de drones en Balaídos que emocionó a la afición.
La despedida de Aspas se presenta como un proceso gradual, diseñado para que tanto el jugador como el entorno celtista asimilen el final de una era. \»Nos va a costar a todos un Celta sin Iago Aspas\», reconoció la presidenta, consciente del impacto emocional que supondrá la retirada del moañés. El delantero acumula más de 570 partidos oficiales con la camiseta celeste y supera los 220 goles, cifras que lo convierten en el máximo goleador y el futbolista con más encuentros en la historia del club.
Aspas, entre el césped y los despachos
La renovación de Aspas no es solo un gesto sentimental. Esta temporada 2025-26, el capitán disputó 47 partidos entre todas las competiciones, anotando ocho goles y repartiendo seis asistencias. A sus 38 años, sigue siendo una pieza clave en el esquema de Giráldez, tanto por su aportación técnica como por su liderazgo en el vestuario. El entrenador celeste confesó hace unas semanas que nunca se imaginó un Celta sin Aspas la próxima temporada, y que la noticia de su renovación fue recibida con ovaciones y pasillos por parte de la plantilla.
El futuro del moañés en la estructura del club aún no está definido con precisión, pero Marco Garcés, director de fútbol del Celta, ya había expresado su deseo de trabajar junto a Aspas cuando este decidiera colgar las botas. La transición del césped a los despachos parece diseñada para aprovechar el conocimiento y la influencia del capitán en un proyecto que busca consolidarse en Europa con identidad propia.
El peso de una leyenda
Aspas regresó al Celta en 2015 tras su paso por Liverpool y Sevilla, y desde entonces ha sido el alma del proyecto vigués. Su renovación en mayo generó una oleada de entusiasmo en el celtismo, que ve en él mucho más que un futbolista. El comunicado oficial del club lo resumió con una frase contundente: \»No es que Iago Aspas sea el mejor jugador de la historia del Celta. Es que Iago Aspas es el Celta\».
La próxima temporada, el Celta volverá a competir en Europa con Aspas como referente. Será su tercera participación en torneos continentales con el club de su vida, y la última oportunidad de conquistar un título que siempre se le ha resistido. Mientras tanto, Mouriño y su directiva trabajan para que la despedida del capitán sea a la altura de su legado. Un adiós programado, gradual y con la puerta abierta para seguir vinculado al club que lo vio crecer.