El director deportivo del CD Lugo amplía su vinculación con el club albivermello hasta 2028 tras una temporada decepcionante que dejó al equipo fuera del play-off. Recio asume responsabilidades, promete autocrítica y anuncia que la llegada del nuevo entrenador condicionará las decisiones sobre la plantilla para el próximo curso.
Continuidad pese al fracaso deportivo
El Club Deportivo Lugo ha confirmado la continuidad de Javi Recio como director deportivo albivermello durante las dos próximas temporadas, ampliando su vinculación con el club hasta 2028. Una decisión que llega apenas unas horas después de que el conjunto gallego cerrara una campaña 2025-26 para olvidar, finalizando en décima posición de la Primera RFEF con 42 puntos tras 29 jornadas, lejos de las aspiraciones iniciales de pelear por el ascenso.
La renovación de Recio supone una apuesta clara por la estabilidad en los despachos, aunque sobre el césped las cosas no hayan ido según lo previsto. El director deportivo compareció este viernes en la sala de prensa del Anxo Carro después de que el club anunciase oficialmente su renovación, en un ejercicio de transparencia que no escondió la decepción por los resultados.
Autocrítica sin paliativos: «Teníamos plantilla para más»
Durante su intervención, Recio realizó un ejercicio de autocrítica sobre una temporada que calificó como decepcionante por no haber alcanzado los objetivos marcados al inicio del campeonato. El madrileño no se escondió tras excusas y asumió responsabilidades compartidas con el cuerpo técnico y la plantilla.
El director deportivo reconoció que la ilusión generada durante el pasado verano elevó las expectativas alrededor del equipo, aunque finalmente no se tradujo en la clasificación para el play-off. Las palabras de Recio fueron contundentes: «Creo que teníamos plantilla para haber conseguido algo más», señaló, admitiendo que tanto la dirección deportiva como el resto de áreas implicadas deben asumir su parte de responsabilidad.
La gestión del proyecto durante la temporada ha sido objeto de debate entre la afición lucense, que vio cómo un equipo confeccionado con ambición no logró traducir el potencial sobre el papel en resultados sobre el césped. La décima plaza final, a un punto de los puestos de play-off, deja un sabor agridulce en el Anxo Carro.
El nuevo entrenador, pieza clave del rompecabezas
Con la salida confirmada de Álex Ortiz del banquillo albivermello, Recio confirmó que muchas de las decisiones pendientes en materia de renovaciones, salidas e incorporaciones quedarán condicionadas a la llegada del nuevo entrenador. Una estrategia lógica que busca dar coherencia al proyecto deportivo desde la base.
Precisamente sobre el perfil del futuro técnico, Recio aseguró que el club mantendrá la línea marcada durante el último año, apostando por un entrenador joven, conocedor de la categoría y con capacidad para desarrollar un equipo protagonista y competitivo. El director deportivo dejó claro que no habrá cambios radicales en la filosofía, aunque sí ajustes necesarios tras el fracaso.
«Queremos seguir siendo un equipo que tenga personalidad, pero también ganar profundidad y ser más vertical», explicó. Una declaración de intenciones que busca corregir las carencias mostradas durante la temporada, especialmente en fases decisivas donde el equipo careció de contundencia.
Renovaciones confirmadas y decisiones pendientes
En medio de la incertidumbre, el director deportivo mostró su satisfacción por las renovaciones ya confirmadas de Kevin Presa y Nico Reniero, dos futbolistas que considera importantes tanto dentro como fuera del terreno de juego. Ambos jugadores representan la continuidad de un núcleo que deberá ser reforzado con acierto durante el mercado estival.
Sin embargo, el grueso de las decisiones sobre la plantilla quedará en el aire hasta que se concrete el nombre del nuevo técnico. Recio ha sido claro en este aspecto: primero el entrenador, después las incorporaciones y salidas. Una hoja de ruta que busca evitar los errores de planificación que lastraron la campaña recién finalizada.
Un proyecto que exige resultados inmediatos
La continuidad de Recio refuerza la apuesta de la entidad albivermella por la estabilidad y la consolidación de un proyecto deportivo que afrontará un nuevo impulso de cara al curso 2026/27. Pero la paciencia de la afición tiene un límite, y el club lo sabe.
El director deportivo llegó al Lugo en junio de 2025 con el objetivo de devolver al club al fútbol profesional. Recio cuenta con una amplia experiencia en la planificación y dirección deportiva, destacando su etapa entre 2016 y 2020 como director deportivo en el RCD Mallorca, donde el equipo logró dos ascensos consecutivos que lo llevaron de Segunda B a Primera División. Ese currículum generó expectativas que, de momento, no se han cumplido.
La renovación hasta 2028 le otorga margen de maniobra, pero también aumenta la presión. El Lugo necesita resultados, y los necesita ya. La décima posición en Primera RFEF no es el lugar donde un club con la historia y la masa social del conjunto gallego debe conformarse con estar.
El reto de reconectar con la afición
Uno de los grandes desafíos de Recio será recuperar la ilusión de una afición que se sintió defraudada tras una temporada que prometía mucho más. El director deportivo es consciente de ello y ha insistido en la necesidad de generar un proyecto sólido que vuelva a conectar con la grada.
Con esta decisión, el club apuesta por dar estabilidad al área deportiva y mantener una línea de trabajo que ya se viene desarrollando desde hace semanas, con la próxima temporada en el horizonte. La entidad albivermella avanza así en la preparación del nuevo proyecto deportivo, en un momento clave para afrontar la configuración de la plantilla.
El mercado de verano será decisivo. El Lugo necesita refuerzos de calidad, un entrenador capaz de sacar el máximo rendimiento al grupo y, sobre todo, una planificación coherente que evite los errores de la pasada campaña. Recio tiene dos años más de contrato, pero en el fútbol, dos años pueden ser una eternidad o un suspiro. Todo dependerá de los resultados.
La afición albivermella espera. Y en Lugo, la paciencia ya no es infinita.