La selección española inicia la cuenta atrás hacia el Mundial 2026 con una convocatoria que no deja indiferente: 26 elegidos, varias ausencias de peso, una nueva jerarquía en el vestuario y el primer ensayo en A Coruña antes de viajar a América
Luis de la Fuente ya ha puesto nombre y apellidos al grupo que defenderá a España en el Mundial 2026. La lista definitiva de 26 futbolistas confirma una apuesta continuista en la columna vertebral, pero también abre debates de alto voltaje: la portería, la defensa, el liderazgo sin algunos viejos capitanes y una ausencia que hace ruido por sí sola, la del Real Madrid.
La Roja aterriza en la gran cita con galones de candidata. No es una selección en reconstrucción, sino un equipo que viene de ganar la Nations League en 2023 y la Eurocopa de 2024, dos títulos que han blindado el crédito del seleccionador. Ahora, eso sí, cambia el escenario: un Mundial de 48 selecciones, 104 partidos y tres países sede —Estados Unidos, México y Canadá— donde no basta con jugar bien; también habrá que gestionar viajes, calor, horarios y piernas.
Una lista con columna vertebral reconocible y varias decisiones con colmillo
La convocatoria deja claro que De la Fuente mantiene la fe en el bloque que le ha dado resultados. Unai Simón, Rodri, Pedri, Fabián, Zubimendi, Gavi, Nico Williams, Lamine Yamal, Dani Olmo u Oyarzabal forman parte de una estructura muy reconocible, con futbolistas que mezclan control, energía, desborde y lectura competitiva.
En la portería aparecen Unai Simón, David Raya y Joan García. La entrada del guardameta catalán reabre el debate bajo palos y deja fuera a Álex Remiro, habitual en etapas recientes. Ahí hay una decisión de banquillo: De la Fuente no solo elige nombres, también perfiles. Unai representa continuidad, Raya ofrece experiencia Premier y Joan García llega con el impulso de una temporada de escaparate.
En defensa, el seleccionador combina oficio y proyección. Cucurella, Grimaldo, Pedro Porro y Marcos Llorente cubren los costados, mientras que Cubarsí, Laporte, Eric García y Marc Pubill completan una zaga con mucha salida de balón y cierta valentía táctica. Las ausencias de Le Normand y Dean Huijsen son de las que alimentan tertulias hasta el primer saque de esquina.
Sin jugadores del Real Madrid: el dato que incendia la conversación
La ausencia de futbolistas del Real Madrid es uno de los grandes titulares de la convocatoria. No es un detalle menor: en una lista mundialista de España, que no aparezca ningún jugador blanco tiene una enorme carga simbólica y deportiva. Huijsen, Fran García o Gonzalo aparecían en diferentes quinielas, pero ninguno pasó el corte final.
De la Fuente ha insistido en que no mira el escudo de procedencia, sino el rendimiento y la utilidad dentro del plan. El mensaje es claro: la selección no se construye por cuotas de clubes, sino por encaje competitivo. Aun así, el dato se sirve solo. En un país donde cada convocatoria se mira con lupa de derbi eterno, esta decisión es gasolina premium para el debate.
El FC Barcelona, en cambio, aparece con fuerte presencia en la lista. Pedri, Gavi, Lamine Yamal, Cubarsí, Eric García, Ferran Torres, Dani Olmo y Grimaldo elevan el peso azulgrana en el grupo. No significa que España juegue “a lo Barça”, pero sí que una parte importante del ritmo, la creatividad y la personalidad del equipo sale de futbolistas formados o vinculados al ecosistema culé.
Gavi, Lamine y Nico: talento, emoción y algodones
El regreso de Gavi tiene un valor que va más allá de lo futbolístico. En un vestuario que pierde algunos referentes históricos, su energía competitiva puede actuar como pegamento emocional. No es solo un centrocampista que muerde, gira y aprieta; es uno de esos jugadores que cambian el pulso de un partido con una carrera de 20 metros hacia atrás.
Lamine Yamal y Nico Williams también entran en la convocatoria pese a que su estado físico ha sido tema sensible en la previa. Son dos futbolistas diferenciales para el modelo actual de España: extremos capaces de romper líneas, atraer marcas y convertir un ataque posicional en una tormenta en tres segundos. El plan pasa por que lleguen disponibles al estreno o, como mínimo, al segundo partido.
Y ahí aparece uno de los grandes riesgos del torneo. En un Mundial largo, con viajes y calor, la gestión física será casi tan importante como la pizarra. De la Fuente tiene dinamita arriba, pero tendrá que administrar la mecha.
Víctor Muñoz y Borja Iglesias: dos perfiles para agitar el área
La presencia de Víctor Muñoz aporta una nota fresca al ataque. Es un futbolista que encaja bien en escenarios de partido abierto: velocidad, cambio de ritmo, capacidad para atacar espacios y piernas para castigar defensas cansadas. En una fase final, donde muchas eliminatorias se deciden desde el banquillo, ese tipo de perfil vale oro.
Borja Iglesias, por su parte, ofrece otra cosa: oficio de área, juego de espaldas, pausa y presencia para partidos cerrados. No todos los encuentros se ganan con vértigo. Algunos se sacan adelante con un balón lateral, una descarga bien hecha o una segunda jugada peleada como si fuese la última barra libre de una boda.
España tiene talento por fuera, movilidad por dentro y variantes para cambiar el registro. Esa puede ser una de sus mayores armas.
El guiño gallego: Riazor abrirá el camino antes del gran viaje
Antes de cruzar el Atlántico, España tendrá una parada muy especial en Galicia. El primer amistoso de preparación será ante Irak el 4 de junio en Riazor, en A Coruña, un escenario con peso emocional para el fútbol gallego y con capacidad para convertir un ensayo mundialista en una noche de selección de las grandes. Después llegará el amistoso ante Perú en Puebla, ya en México, como último test antes del debut.
Para el aficionado gallego, el partido en Riazor será algo más que una cita de preparación. Será la oportunidad de ver de cerca a una selección que llega con cartel de candidata y con varios de los nombres más atractivos del fútbol español actual. Galicia, otra vez, en el mapa grande del balón.
Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay: un grupo con trampa final
España debutará el 15 de junio ante Cabo Verde en Atlanta. Sobre el papel, será un partido para imponer jerarquía desde el primer minuto, pero los Mundiales no perdonan entradas frías. El segundo compromiso llegará el 21 de junio contra Arabia Saudí, también en Atlanta, y puede dejar encarrilado el pase si La Roja hace los deberes.
El gran examen del grupo será Uruguay, el 26 de junio en Guadalajara. Ahí cambiará la música: más contacto, más intensidad, más oficio sudamericano y menos margen para despistes. Será el tipo de partido que mide si una selección está para gustar o para competir de verdad.
La nueva Copa del Mundo, con 48 equipos y más rondas, reduce en parte el castigo de un mal día en la fase de grupos, pero aumenta la exigencia global. Hay más partidos, más trayecto y más desgaste. Para levantar la copa no bastará con tener talento: habrá que tener banquillo, cabeza fría y piernas hasta julio.
De la Fuente se juega la confirmación definitiva
Luis de la Fuente llega al Mundial con una situación curiosa: ya ha ganado, ya ha convencido a muchos, pero todavía necesita la gran validación universal que solo entrega una Copa del Mundo. Su lista transmite confianza en un grupo reconocible, pero también personalidad para tomar decisiones incómodas.
Deja fuera nombres mediáticos, cambia piezas en zonas sensibles y entrega el liderazgo a una generación que ya no puede esconderse detrás de los veteranos. Rodri, Pedri, Gavi, Unai, Fabián, Oyarzabal, Nico o Lamine ya no son futuro: son presente puro.
España viaja con argumentos para ilusionarse, pero el Mundial no se gana en la rueda de prensa de la lista. Se gana sobreviviendo a días malos, cerrando partidos torcidos y apareciendo cuando el marcador aprieta. De momento, De la Fuente ya ha hecho su primera alineación: la lista. Ahora empieza el partido de verdad.