El conjunto vigués firma un 13-0 demoledor, aprovecha el tropiezo del Deportivo y se proclama campeón tres años después
El RC Celta de Vigo en categoría juvenil vuelve a marcar territorio en el noroeste tras una exhibición sin precedentes ante el Solares (13-0). El equipo dirigido por Alberto Suárez certificó el título de División de Honor con dos jornadas aún por disputarse, beneficiado además del pinchazo del Deportivo de La Coruña ante el Bansander. En A Madroa, el alirón se cocinó entre goles… y transistores.
Un vendaval ofensivo para enviar un mensaje a la Liga
El choque fue un monólogo desde el pitido inicial. El Celta salió con el cuchillo entre los dientes, consciente de que debía meter presión a su principal perseguidor. En cuestión de minutos ya mandaba en el marcador, y antes del descanso el partido estaba completamente dinamitado.
Diez goles en la primera mitad resumen la superioridad celeste. Una tormenta perfecta en ataque, con ritmo alto, presión asfixiante y una eficacia que rozó lo quirúrgico. El nombre propio del encuentro fue Kibet, autor de cinco tantos en una actuación que entra directamente en la hemeroteca del fútbol base.
Espera tensa… y explosión de campeón
Tras el festival goleador, el segundo tiempo bajó revoluciones, pero el Celta aún encontró gasolina para ampliar la renta con tres dianas más. El foco se trasladó entonces fuera del campo.
Con el partido del Deportivo disputándose media hora más tarde, la plantilla celeste aguardó el desenlace rival. El empate herculino fue la señal definitiva: el título viajaba de vuelta a Vigo. La celebración estalló en los vestuarios de A Madroa, donde jugadores y cuerpo técnico liberaron la tensión acumulada de toda la temporada.
Un título con sabor a redención
El campeonato tiene un componente emocional evidente. El curso pasado se escapó en el tramo final, y esa herida parecía aún abierta en el vestuario. Este año, el equipo no ha fallado en el momento clave.
Con siete puntos de ventaja y solo dos jornadas por disputarse, el Celta Juvenil ha demostrado regularidad, pegada y una identidad muy definida. Un bloque que combina talento individual con un sistema reconocible, muy en la línea de la filosofía del club.
Próximo objetivo: la Copa de Campeones y el sueño europeo
El título no es el final del camino. Ahora, el Celta se prepara para la Copa de Campeones, donde se medirá a los mejores equipos juveniles del país. Un escaparate de máximo nivel… y con premio mayor.
En juego estará también el acceso a la Youth League, la Champions de categorías inferiores. Un objetivo estratégico para el club, que busca consolidar su cantera como una de las más potentes del fútbol español.
El mensaje ya está lanzado: el Celta ha vuelto… y lo ha hecho a lo grande.