El extremo catalán, elegido mejor jugador de marzo por la afición blanquiazul, analiza la transformación colectiva de un equipo que viaja a El Alcoraz con la vista puesta en el liderato y que necesita dar un paso adelante para silenciar las dudas que todavía sobrevuelan Riazor
Un reconocimiento que llega en el momento más oportuno
Hay premios que llegan cuando el receptor los necesita y premios que llegan cuando los merece de verdad. El de Adrià Altimira entra en la segunda categoría. La hinchada coruñesa lo eligió como el jugador más destacado de marzo, y el extremo recogió el galardón —el Premio Estrella Galicia— en las instalaciones de Abegondo con la humildad del futbolista que sabe que todavía queda trabajo por delante.
Altimira no llegó al Deportivo en el mejor momento de la temporada. Su adaptación, sin embargo, fue sorprendentemente rápida para un futbolista que aterrizaba en un vestuario ya formado y en plena pugna por el ascenso a Primera División. El catalán reconoció que llegó con una preparación física y mental sólida, lo que aceleró su integración en el esquema de Hidalgo.
La dupla con Ximo, el secreto mejor guardado del Dépor
Uno de los factores que explica el salto de calidad blanquiazul en las últimas semanas es la sociedad que han formado en la banda Altimira y Ximo Navarro. El lateral ha liberado al extremo de cargas defensivas, permitiéndole desenvolverse con mayor libertad entre líneas. Cuando un futbolista tiene a un compañero de alto nivel a su lado, el listón individual sube de forma natural.
El técnico Antonio Hidalgo ha encontrado en esta combinación una herramienta táctica de gran valor: Altimira apareciendo por dentro cuando Ximo proyecta por fuera, y viceversa. Esa variabilidad genera dudas constantes en las defensas rivales y dota al equipo coruñés de imprevisibilidad, algo fundamental en el fútbol de ascenso, donde los análisis previos son exhaustivos. No obstante, la figura del preparador blanquiazul sigue generando debate entre una afición que exige más regularidad.
Un Dépor más sólido, más difícil de batir
Más allá de los destellos individuales, lo que ha cambiado en el Deportivo es la solidez estructural. El equipo ha corregido uno de sus principales problemas de la temporada: la fragilidad en la presión tras pérdida. Recuperar la pelota en zonas avanzadas y de forma inmediata es hoy una seña de identidad del conjunto herculino, y eso se traduce en menos transiciones en contra y más control del partido.
A eso se suma una mayor versatilidad en la salida de balón: el Dépor puede ser vertical o combinativo según lo exija el contexto, y esa doble cara ofensiva complica enormemente la preparación táctica de los rivales. El conjunto gallego ha encadenado resultados positivos y se ha instalado en la zona noble de LaLiga Hypermotion con paso firme.
El Huesca, primera ‘final’ de un mayo que llegó en abril
Este fin de semana, el Deportivo visita El Alcoraz en un duelo que tiene mucho de final adelantada. El conjunto oscense atraviesa dificultades y tres exjugadores del Huesca liderarán el asalto blanquiazul, en lo que promete ser uno de los partidos más vibrantes de la jornada en la categoría de plata. Una victoria coruñesa abriría la puerta al retorno a los puestos de ascenso directo, con todo lo que eso implica de cara a las siete jornadas restantes.
Altimira lanzó un aviso claro al entorno: los equipos de la zona baja también se juegan su permanencia y no regalan nada. El Dépor llega con la mentalidad correcta —tratar cada partido como una final— y esa actitud será determinante para no caer en la trampa de la confianza excesiva.
Con la temporada entrando en su recta final y el ascenso a Primera más cerca que nunca, el nombre de Adrià Altimira suena ya como uno de los protagonistas de lo que podría ser el regreso del Deportivo de La Coruña a la élite del fútbol español.