
El coruñés alcanza la élite del arbitraje mundial
El nombre de Diego Sánchez Rojo ya forma parte de la historia del fútbol gallego. El asistente coruñés ha sido designado por la FIFA para participar en el próximo Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, convirtiéndose en el primer árbitro gallego que alcanza una cita mundialista. Un hito que refuerza el crecimiento y prestigio del arbitraje gallego dentro del panorama internacional.
De los campos coruñeses a la cima del arbitraje
Desde muy joven, Sánchez Rojo demostró una vocación firme por el arbitraje. Con apenas 14 años empezó a dirigir partidos en categorías locales y, en poco más de una década, escaló hasta la Primera División. Su debut en la máxima categoría llegó en 2020, tras una destacada trayectoria en Segunda, donde fue reconocido como el mejor asistente de la temporada. Compaginó su carrera deportiva con sus estudios de Económicas en la Universidade da Coruña, un esfuerzo que hoy se ve recompensado con su presencia en el torneo más importante del planeta fútbol.
El sello gallego en la élite arbitral española
España contará en la gran cita mundial con Alejandro Hernández Hernández como árbitro principal y con Sánchez Rojo como único asistente nacional. Su designación refuerza la importancia creciente de los colegiados gallegos en las grandes competiciones, tanto nacionales como europeas, donde en los últimos años se han multiplicado las designaciones de árbitros formados en la Real Federación Gallega de Fútbol (RFGF).
Orgullo del fútbol gallego
Desde la RFGF han mostrado su satisfacción por un logro que consideran “histórico y merecido”. Destacan su profesionalidad, trabajo constante y humildad, valores que lo convirtieron en un referente entre las nuevas generaciones. “Diego representa lo mejor del espíritu gallego dentro del fútbol: preparación, sacrificio y pasión por el juego”, señalaron fuentes federativas.
Un reto mundial por delante
El Mundial de 2026 será el mayor desafío en la carrera de Sánchez Rojo. La competición, que reunirá a las mejores selecciones y árbitros del planeta, exigirá precisión y capacidad de adaptación a los nuevos estándares tecnológicos del arbitraje moderno. El coruñés aspira a consolidarse entre los mejores asistentes del mundo y a dejar el nombre de Galicia en lo más alto del fútbol global.
