El fútbol tiene memoria. Y en el SkyFi Castalia se escribió una página que llevaba más de tres décadas esperando ser reabierta. El CD Castellón superó con autoridad al Deportivo de La Coruña por 2-0 y se encarama en solitario a lo más alto de Segunda División. Una fotografía que no se repetía desde hace 36 años y que confirma que este proyecto va muy en serio.
Un Castalia en combustión: ambiente de noche grande
La grada empujó desde el calentamiento. No era un partido más. Era un pulso directo entre aspirantes y el estadio respondió con el mejor aforo del curso. El Castellón salió con el cuchillo entre los dientes, presionando alto, ganando duelos y marcando territorio ante un Deportivo que tardó en descifrar la intensidad local.
El conjunto albinegro interpretó el partido con valentía: ritmo alto, circulación vertical y extremos agresivos. Desde el primer cuarto de hora ya se intuía que no sería una noche cómoda para los gallegos.
Camara rompe el guion con una acción de delantero grande
El marcador se abrió tras una jugada individual que levantó a todo Castalia. Ousmane Camara recibió en el costado derecho de la frontal, encaró sin titubeos, amagó hacia dentro y soltó un disparo seco al palo corto que sorprendió al guardameta visitante. Gol de bandera. Gol de líder.
El tanto reforzó la convicción del Castellón, que continuó generando llegadas con criterio. La movilidad entre líneas y la agresividad tras pérdida complicaron la salida de balón del Deportivo, obligado a refugiarse en acciones a balón parado y transiciones aisladas para mantenerse vivo antes del descanso.
El Deportivo reacciona, pero el Castellón sabe sufrir
Tras el paso por vestuarios, el equipo gallego ajustó piezas y adelantó metros. Durante varios minutos, el Deportivo logró equilibrar la balanza, acumulando posesión y acercamientos peligrosos. Hubo una ocasión clara tras una asistencia al espacio que encendió las alarmas locales.
Sin embargo, el Castellón no perdió la compostura. Bajó pulsaciones, reordenó líneas y volvió a imponer su estructura. Esa madurez competitiva explica por qué este equipo no es flor de un día.
Calatrava sentencia y desata el rugido definitivo
Al filo de la hora de juego llegó el golpe casi definitivo. Álex Calatrava recogió un balón en la frontal y armó un disparo preciso que dejó sin respuesta al portero visitante. El 2-0 fue un mazazo anímico para el Deportivo y la confirmación de que el Castellón estaba dispuesto a defender el liderato con argumentos futbolísticos.
Los cambios no alteraron el escenario. El conjunto local gestionó la ventaja con oficio, cerró espacios y apenas concedió situaciones claras en el tramo final.
36 años después, el Castellón vuelve a mirar desde arriba
Ocho victorias consecutivas en casa no son casualidad. Son síntoma de un equipo que cree, que compite y que ha convertido Castalia en una fortaleza inexpugnable. El liderato en solitario no es una anécdota estadística; es el reflejo de un proyecto sólido que combina intensidad, talento y una comunión total con su afición.
El Deportivo, por su parte, sigue en la pelea por el ascenso, pero salió de Castellón con la sensación de haber sido superado en energía y determinación.
La Segunda División tiene nuevo inquilino en la cima. Y en Castellón ya nadie quiere despertar de este sueño.