El Deportivo de La Coruña ha encontrado por fin una columna vertebral sólida en su retaguardia a falta de siete jornadas, pero mantiene una batalla abierta en el eje de la zaga: la plaza junto a Miguel Loureiro sigue sin dueño fijo y enfrenta directamente a Dani Barcia y Lucas Noubi en un duelo que puede marcar el destino del equipo en el tramo decisivo.
Una defensa que por fin habla el mismo idioma
Durante buena parte del curso, la línea defensiva blanquiazul fue un rompecabezas sin resolver: lesiones, sanciones y ajustes constantes impidieron construir automatismos. Sin embargo, el paso de las jornadas ha traído algo clave en cualquier equipo que aspire a competir arriba: estabilidad.
El Dépor ha dejado de partirse, ha mejorado su presión tras pérdida y ahora defiende en bloque, como una unidad compacta. Ese crecimiento colectivo ha reducido concesiones y ha permitido al equipo jugar más tiempo en campo rival, algo que hace meses parecía una quimera.
Los laterales, gasolina ofensiva del nuevo Dépor
En ese nuevo escenario, los carriles exteriores se han convertido en auténticas autopistas. El protagonismo de Giacomo Quagliata y Ximo Navarro ha sido diferencial.
El italiano ha firmado actuaciones de alto voltaje, aportando gol y último pase, mientras que el lateral derecho ha alcanzado un punto de madurez competitivo que le convierte en un seguro. Su conexión con Adrià Altimira ha consolidado el flanco derecho como una de las principales armas del equipo.
Cuando los extremos no han marcado diferencias, el Dépor ha encontrado en sus laterales una vía alternativa para hacer daño. Y eso, en clave de playoff, es oro puro.
Loureiro, el único fijo en un eje con debate
Si hay un nombre indiscutible en la zaga es el de Miguel Loureiro. El central gallego se ha convertido en el ancla del sistema, el futbolista sobre el que gira todo el entramado defensivo.
A su lado, sin embargo, el guion cambia cada semana. La rotación ha sido constante y refleja una competencia real en un puesto donde el cuerpo técnico busca el perfil ideal según el rival y el contexto del partido.
Barcia y Noubi: dos caminos, un mismo destino
La pelea por ese puesto tiene dos protagonistas claros: Dani Barcia y Lucas Noubi.
El canterano ha reaparecido con fuerza en el momento clave, dejando su sello en escenarios exigentes y demostrando que puede competir al máximo nivel. Su rendimiento reciente, sumado a su capacidad para imponerse en el juego aéreo, le ha devuelto al primer plano.
Por su parte, el central belga ha alternado titularidades con momentos más discretos, pero también ha dejado destellos de su potencial, incluso viendo portería. Su perfil físico y su capacidad para sostener duelos individuales le convierten en una opción muy válida en partidos de alta exigencia.
El matiz táctico también juega su papel: cuando el equipo necesita una salida de balón más limpia y perfilada, la balanza puede inclinarse hacia Barcia; si el guion exige contundencia y poderío, Noubi entra en escena.
Hidalgo aprieta el botón de la exigencia
El técnico Antonio Hidalgo lo tiene claro: el talento está ahí, pero todo pasa por la concentración. El mensaje interno es directo, casi de vestuario de playoff: vivir cada partido como si fuese el último.
Esa exigencia ha elevado el nivel competitivo de ambos centrales, que saben que cualquier despiste puede costar caro en un tramo donde no hay red.
Una incógnita que fortalece al equipo
Lejos de ser un problema, esta competencia se ha convertido en un activo. El Deportivo llega al sprint final con una defensa reconocible, automatizada y con variantes.
En una liga donde los detalles marcan la diferencia, tener dos centrales peleando por un puesto es como jugar con ventaja. El técnico decide, el equipo crece y el rival lo sufre.
Porque si algo ha aprendido este Dépor es que los ascensos también se construyen desde atrás… y ahora mismo, la zaga blanquiazul empieza a oler a equipo grande.