El entrenador del FC Barcelona compareció antes del duelo frente al Girona y dejó una confesión que ha agitado el debate arbitral en LaLiga EA Sports: tras la goleada sufrida ante el Atlético, decidió acudir personalmente al vestuario de los colegiados para pedir explicaciones.
Una conversación privada con Martínez Munuera tras la tormenta
El técnico alemán explicó que, después del partido en el Metropolitano, sintió la necesidad de hablar directamente con el árbitro del encuentro, Juan Martínez Munuera. Según relató, llamó a la puerta del vestuario arbitral y fue recibido sin obstáculos.
Flick aclaró que el intercambio fue constructivo y que, pese a la polémica generada por determinadas acciones, no atribuye la derrota al colegiado. “La comunicación fue buena”, vino a subrayar el preparador azulgrana, que quiso rebajar la tensión institucional tras el comunicado enviado por el club a la RFEF.
En un contexto de máxima crispación mediática, el técnico apostó por la normalización del diálogo entre entrenadores y árbitros, recordando que en el césped la tensión es elevada y que el intercambio posterior puede ayudar a comprender decisiones controvertidas.
Autocrítica tras el golpe del Atlético: actitud y duelos perdidos
Más allá del ruido arbitral, el foco del discurso estuvo en la respuesta deportiva. El 4-0 encajado ante el Atlético de Madrid dejó al Barça sin liderato y con una herida competitiva evidente.
Flick reconoció que su equipo no igualó la intensidad del rival en los primeros 45 minutos. Habló de duelos perdidos, de falta de dinamismo y de una puesta en escena impropia de un partido de exigencia Champions. El mensaje fue claro: perder puede suceder; no competir, no.
En la sesión previa al choque en Montilivi, aseguró haber visto una reacción anímica positiva, con ritmo y eficacia de cara a portería. El reto ahora es trasladar esa energía al partido ante el Girona FC, un rival que definió como ordenado, valiente y con buena salida de balón.
Parte médico y piezas clave: Rashford KO, Raphinha vuelve
En el capítulo de bajas, confirmó que Marcus Rashford no estará disponible, aunque evoluciona favorablemente. En cambio, abrió la puerta a la participación de Raphinha, al que consideró fundamental por su intensidad y capacidad para elevar el ritmo competitivo.
Sobre Pedri, deslizó que su regreso está próximo, mientras que el de Gavi podría retrasarse al mes siguiente. La gestión de efectivos será determinante en una fase del calendario donde cada punto pesa oro.
El arbitraje español, bajo la lupa
Interpelado por el nivel del arbitraje en España, Flick adoptó un tono moderado. Recordó que el error forma parte del juego y que la mejora debe ser colectiva: jugadores, técnicos y colegiados. Reclamó neutralidad y profesionalidad, pero evitó alimentar teorías conspirativas.
En un ecosistema donde cada decisión se analiza al milímetro en televisión y redes sociales, su gesto de acudir al vestuario arbitral introduce un precedente llamativo. No es habitual que un técnico cruce esa línea física tras un partido caliente.
Montilivi, examen inmediato sin red
El Barça visitará Montilivi con la obligación de sumar tres puntos para no descolgarse en la pelea por el título de LaLiga EA Sports. El margen de error se estrecha y el discurso del entrenador apunta a un mensaje inequívoco: menos ruido externo y más contundencia competitiva.
La visita al vestuario arbitral quedará como una anécdota potente de la semana. Lo verdaderamente decisivo se medirá sobre el césped.