El fútbol tiene memoria corta y pegada larga. El Real Oviedo golpeó primero, pero el Athletic Club respondió con colmillo y carácter para llevarse un triunfo de peso (1-2) en la jornada 24 de LaLiga EA Sports. En un Carlos Tartiere caliente y exigente, los de Valverde le dieron la vuelta a un partido que parecía teñido de azul gracias a la pegada exterior y a un penalti que cambió el pulso del encuentro.
Chaira enciende el Tartiere y el Oviedo golpea primero
El arranque fue eléctrico, con dos equipos que no especularon. El Athletic avisó pronto a balón parado, pero el Oviedo respondió con verticalidad. Tras varios avisos por banda izquierda, Ilyas Chaira encontró premio pasada la media hora. Un balón suelto en el área terminó en su bota derecha y el Tartiere explotó.
El conjunto asturiano se sintió cómodo en ese escenario: líneas juntas, intensidad en la presión y un ritmo que incomodó a los leones. Alberto Reina y Colombatto equilibraron el medio, mientras Eric Bailly sostuvo el bloque en los momentos de mayor agobio visitante. El descanso llegó con ventaja local y la sensación de que el plan estaba funcionando.
Jauregizar cambia el guion con un latigazo desde fuera
El segundo acto trajo otro Athletic. Más agresivo tras pérdida, con los laterales profundos y mayor presencia entre líneas. El empate llegó desde la frontal: Mikel Jauregizar se armó y soltó un derechazo que batió a Aarón Escandell. Un gol que no solo igualó el marcador, sino que inclinó el campo.
El Oviedo perdió metros y empezó a sufrir en centros laterales. Iñaki Williams y Guruzeta cargaron el área con insistencia, mientras Sancet comenzaba a encontrar espacios a la espalda del mediocampo carbayón. El partido ya era otro.
El penalti de la discordia que decidió la batalla
El momento clave llegó tras una acción aérea en el área local. Un remate fue desviado por la mano de David Carmo y el colegiado señaló penalti. Oihan Sancet asumió la responsabilidad y no falló desde los once metros. Sangre fría, disparo ajustado y remontada consumada.
A partir de ahí, el Athletic gestionó la ventaja con oficio. Valverde movió el banquillo para reforzar el centro del campo y cerrar líneas de pase. El Oviedo, empujado por su gente, buscó el empate con centros y segundas jugadas, pero se topó con una defensa firme y con la precipitación en los últimos metros.
Empuje final sin premio y victoria de carácter rojiblanco
En el tramo final, el equipo asturiano volcó el juego sobre el área visitante. Viñas tuvo un par de opciones, pero faltó precisión. El Athletic resistió con orden, manejó los tiempos y supo enfriar el choque cuando el cronómetro quemaba.
El pitido final confirmó una remontada que refuerza las aspiraciones europeas del conjunto bilbaíno y deja al Oviedo con la sensación amarga de haber tenido el partido en su mano. En noches así se decide algo más que tres puntos: se mide la ambición.
El Athletic salió del Tartiere con autoridad y mensaje claro a la Liga: este equipo compite hasta el último aliento.