Claudio Giráldez encontró motivos para insistir después de otra noche sin premio en Balaídos. La derrota frente al Union Saint-Gilloise no cambió su valoración del juego: el entrenador situó la actuación entre las mejores del curso y dejó una exigencia que conecta directamente con la visita del Levante. El Celta necesita llevar a la Liga la versión que su técnico reconoce en Europa.
«Tenemos que mantener este nivel que estamos dando en Europa en los partidos de Liga», reclamó en la rueda de prensa posterior al encuentro. Una frase que desplaza el foco del lamento por el resultado hacia el siguiente compromiso.
El resultado castiga; el entrenador defiende el camino
Giráldez sostuvo que el equipo produjo méritos para ganar y destacó su segunda mitad. Esa lectura expresa su confianza en la propuesta, aunque no elimina las consecuencias de la remontada del conjunto belga: el Celta volvió a quedarse sin puntos después de adelantarse.
El relato oficial del partido resume bien esa contradicción. Pablo Durán abrió el marcador tras una asistencia de Sergio Carreira; Besfort Zeneli lo volteó con dos goles y Hervé Koffi frenó la respuesta celeste. Radu mantuvo abierta la pelea al detener un penalti.
Producir ocasiones y proteger las ventajas
La cuestión deportiva va más allá de escoger entre un buen partido o un mal resultado. El Celta puede reconocer lo que genera en ataque y, a la vez, exigir más eficacia en las dos áreas. Durán, Carreira y Radu dejaron intervenciones importantes, pero no bastaron para sostener la ventaja ni recuperar el empate.
Ese es el equilibrio que deberá buscar ante el Levante: conservar la iniciativa y conseguir que el trabajo con balón se traduzca en un partido más controlado. La confianza del técnico es un punto de partida, no una garantía de victoria.
El domingo ofrece una respuesta inmediata
El siguiente examen será el domingo 8 de noviembre a las 18:30 en Balaídos. Giráldez mantiene también su confianza en las opciones europeas, pero la cita doméstica llega antes y permite responder sin esperar a la próxima jornada continental.
El mensaje al vestuario es reconocible: hay aspectos del juego que merece la pena sostener. La tarea pendiente consiste en convertirlos en puntos.
