Fredi Álvarez no buscó refugiarse en la expulsión de Pablo Meixús para explicar el 5-1 sufrido por el Celta Fortuna ante el Girona. El entrenador reconoció que su equipo concedió demasiado incluso antes de quedarse con diez y puso el acento en la reacción de sus jugadores durante la segunda parte, cuando ya perdía por cuatro goles.
Un mensaje en el descanso: defender el escudo
Con el 4-0 en contra y en inferioridad numérica, Fredi reunió al vestuario en Montilivi y pidió una respuesta de orgullo y compromiso. Su mensaje fue directo: «Que defiendan el escudo como este escudo se merece». El técnico explicó después que el equipo podía rendirse o continuar compitiendo para ofrecer una segunda parte digna. Eligió exigir la segunda opción.
El filial encajó un quinto gol después del descanso, pero logró marcar por medio de Óscar Marcos. La goleada, descrita en la crónica del 5-1 de Montilivi, dejó una lectura doble para el entrenador: dureza del resultado y capacidad de reacción de un grupo muy joven ante un rival de superior entidad.
Fredi señala errores anteriores a la roja
El técnico no limitó la explicación al penalti y a la expulsión de Meixús. Admitió que el Fortuna entró al encuentro con excesivo respeto al Girona y que no encontró profundidad con balón. Los vigueses tuvieron problemas para defender las bandas y para atacar los espacios cuando conseguían superar líneas de presión.
También recordó que el equipo compite ahora en una categoría mucho más exigente. Su idea es evitar que una tarde tan dura borre el trabajo que permitió el ascenso, pero entiende que el grupo debe aprender a manejar mejor estos escenarios.
La mirada puesta en el Córdoba
El entrenador quiere pasar página sin esconder los errores. El siguiente objetivo es recuperar la respuesta competitiva en Balaídos, donde el Fortuna recibirá al Córdoba el 31 de octubre. La jornada dejó además el regreso de Stefan Bajčetić, que ya había sido anticipado por la información previa de M90 sobre su regreso. El trabajo pasa ahora por convertir las conclusiones de Montilivi en una mejora sobre el césped.
El técnico había adelantado el carácter competitivo de su equipo; el 5-1 evidenció hasta qué punto la máxima categoría del fútbol profesional castiga cada desajuste.
