La imbatibilidad del CD Lugo terminó en Irún de la forma más dolorosa. Después de ocho jornadas sin conocer la derrota y seis victorias consecutivas, el equipo de Borja Fernández cayó por 4-1 ante el Real Unión en el Stadium Gal. El líder encontró el empate con Alan Godoy en el minuto 62, pero acabó desbordado por dos problemas que rara vez habían coincidido en su temporada: las concesiones en acciones a balón parado y los errores con la pelota en su propio campo.
El Real Unión golpeó primero y el Lugo tardó en encontrarse
El conjunto vasco entró mejor al partido. Llevó la iniciativa, ganó metros y puso en aprietos a un Lugo incómodo, precipitado y sin continuidad para enlazar ataques. El primer aviso del equipo lucense fue un gol de Kike Hermoso anulado en el minuto nueve por falta en el salto, pero la sensación de dominio seguía siendo local.
En el minuto 13, un córner peinado dentro del área encontró a Ekain Azkune en el segundo palo. El atacante aprovechó la acción para hacer el 1-0 y colocar por primera vez al Lugo ante un escenario en el que no bastaba con mantener la paciencia: necesitaba corregir su forma de defender el área y encontrar vías para progresar.
Borja Fernández reaccionó modificando las posiciones de sus hombres de banda. Palma y Chiqui intercambiaron costados, y posteriormente Palma pasó a acompañar al delantero, con Lucero ganando recorrido por la derecha. El Lugo fue tomando el balón y consiguió llegar con más claridad. Mo Dauda tuvo una buena opción antes del descanso tras un envío de Ulloa al segundo palo, pero no encontró portería.
Godoy reabrió el encuentro y Embadje sostuvo la esperanza
Tras el descanso, Alan Godoy entró por Guille Berzal y el Lugo adoptó un tono más vertical. Hermoso obligó a intervenir a Lander Emery después de un saque de esquina. El Real Unión también amenazaba con espacios y Azkune dispuso de una ocasión muy clara en una transición que no terminó en gol.
El premio albivermello llegó en el minuto 62. Pere Haro encontró a Godoy con un envío de enorme precisión y el delantero resolvió para firmar el 1-1. Era el cuarto partido consecutivo de Liga en el que veía portería y parecía el instante en que el líder podía aprovechar su inercia competitiva para ir a por los tres puntos.
Pero el empate duró poco como señal de control. Prácticamente a continuación, Embadje salió con rapidez para impedir una ocasión clarísima del Real Unión. El guardameta volvió a aparecer en el minuto 67 para responder a un remate de Galarza. Esas intervenciones mantuvieron con vida al Lugo, pero también dejaron al descubierto que la igualdad del marcador no equivalía a equilibrio sobre el césped.
Un segundo córner abrió la herida definitiva
En el minuto 70 llegó el golpe que cambió el desenlace. Jordi Pola marcó el 2-1 a la salida de otro córner y repitió el patrón del primer tanto: el Lugo volvió a sufrir en la defensa de un balón aéreo servido desde la esquina. No fue una jugada aislada, sino la reiteración de una debilidad que el Real Unión había identificado y explotado.
Con el partido abierto, Borja Fernández recurrió a Gallar y Simón Luca en sustitución de Palma y Pere Haro. Pero el conjunto lucense ya jugaba demasiado lejos de la seguridad que había marcado su extraordinario arranque liguero. En el minuto 81, un error en la salida de balón permitió a Unai García marcar el 3-1 y dejar la remontada muy lejos.
El tramo final también dejó desgaste físico. Según la crónica oficial del CD Lugo, Pol Moreno fue sustituido con molestias y Kevin Presa, después de chocar con Embadje en la acción del 3-1, tuvo que completar el encuentro tocado porque el equipo ya había agotado sus cambios. En el tiempo añadido, Luca Sangalli controló dentro del área y colocó el 4-1 en la escuadra. El resultado convirtió una derrota en una goleada severa para un Lugo poco acostumbrado a verse superado de esa manera.
Primera derrota, pero el liderato permanece
La derrota corta la condición de invicto del CD Lugo en la novena jornada y frena su serie de seis triunfos seguidos. Aun así, el equipo seguirá al frente del grupo 1 de Primera Federación al término de la jornada, independientemente de los demás marcadores. Llegó a Irún con 22 puntos de 24 posibles y una ventaja suficiente para conservar la primera plaza.
La lectura futbolística, sin embargo, deja tarea. Borja Fernández ya había advertido de la necesidad de evitar la euforia y mantener la exigencia incluso después de ganar. El Real Unión le hizo daño dos veces en el córner, le creó oportunidades claras justo después del empate y castigó una mala salida de balón. El Lugo no perdió por falta de reacción ofensiva —la tuvo durante varios tramos—, sino porque cuando consiguió igualar no supo cerrar las vías por las que el contrario llevaba todo el partido amenazándole.
El precedente inmediato había sido el triunfo por 3-0 ante el Fabril. En Irún llegó un recordatorio de la exigencia de la categoría: ni siquiera el líder puede permitirse regalar dos córners y un balón en salida ante un rival que no perdona.
El próximo compromiso liguero será el domingo 1 de noviembre, a las 18.45 horas, ante la AD Mérida en el Anxo Carro. La semana permitirá comprobar la evolución de Pol Moreno y Kevin Presa antes de que Borja Fernández prepare la respuesta a la primera derrota del curso.
Goles: 1-0, Azkune (13′); 1-1, Alan Godoy (62′); 2-1, Jordi Pola (70′); 3-1, Unai García (81′); 4-1, Sangalli (90+1′).
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