El Fabril ha pasado de competir cerca de la zona de promoción a verse en descenso en apenas tres jornadas. La derrota ante la UD Logroñés, el tropiezo en Riazor frente al Racing de Ferrol y el 3-0 recibido en Lugo han dejado al filial con ocho puntos y una necesidad evidente: volver a ser un equipo capaz de sostener su propuesta durante todo el encuentro. Manuel Pablo, antes de recibir al Extremadura este sábado a las 13.00 horas, no quiere que la presión por ganar sustituya al trabajo futbolístico.
Un problema de continuidad, no solo de resultados
El balance de los últimos tres compromisos es de un gol a favor y seis en contra. Pero el dato que más preocupa al cuerpo técnico va más allá del marcador: el Fabril alterna tramos de buen juego con otros en los que pierde protagonismo, sufre en las disputas y concede al rival la iniciativa. Esa irregularidad se ha hecho especialmente visible en un campeonato en el que los adversarios presionan más arriba y complican la salida limpia de balón.
En su comparecencia previa, Manuel Pablo insistió en la necesidad de no convertir cada partido en una amenaza. Su idea es corregir los defectos sin trasladar ansiedad a una plantilla joven. La preocupación por el descenso es lógica, pero jugar condicionado por el miedo podría agravar precisamente los problemas que busca resolver.
El contraste con el inicio de curso permite entender el bajón. El filial había derrotado 2-0 al Real Unión y parecía acomodarse a las exigencias de Primera Federación. Desde entonces, los resultados han cambiado y la regularidad se ha convertido en su principal asignatura pendiente. M90 ya había explicado los números de este frenazo, que ahora obligan a encontrar respuestas sobre el césped.
El Extremadura plantea otra batalla: experiencia, duelos y balón parado
El visitante llega con diez puntos, dos más que el Fabril, y jugadores acostumbrados a categorías superiores. Zarfino y Márquez figuran entre los futbolistas que el entrenador deportivista identificó como referencias de un adversario capaz de juntarse por dentro, competir con intensidad y hacer daño en acciones a balón parado.
Para los coruñeses, la cuestión estará en no limitar su plan a tener posesión. Necesitarán ganar segundas jugadas, reaccionar con rapidez tras pérdida y evitar faltas innecesarias cerca de su propia área. Ante un rival que se hace fuerte en los contactos, la circulación debe ir acompañada de agresividad competitiva. Es una lectura táctica del enfrentamiento, no un once ni una disposición confirmada.
Rubén López, las llamadas del primer equipo y los regresos
La preparación también está condicionada por la relación con la primera plantilla. Rubén López y Kevin trabajaron durante la semana con el Deportivo, mientras que Noé sufrió un susto físico y Manuel Pablo apuntó que, por precaución, probablemente no participaría. La disponibilidad definitiva de Rubén y Kevin dependía de las decisiones del primer equipo.
El entrenador mantiene una valoración muy positiva de Rubén López, al que considera capacitado para actuar tanto como mediocentro de organización como en un escalón más adelantado. La posible ausencia de efectivos se compensa parcialmente con la recuperación de Manu Ferreiro y Serrano, dos alternativas que amplían las opciones del filial.
Enfrente no estará Héctor Areosa, cedido por el Deportivo al Extremadura, que sufrió un problema físico en un entrenamiento. Su ausencia elimina uno de los reencuentros que podía ofrecer la jornada.
Riazor, un punto de apoyo antes de regresar a Abegondo
El partido de este sábado se disputará a las 13.00 horas en Riazor. El horario fue adelantado a petición del Extremadura por su compromiso copero del martes, una modificación aceptada por el cuerpo técnico coruñés. Manuel Pablo también ha recordado que Abegondo seguirá siendo la casa habitual del filial y que el equipo deberá adaptarse a ambos escenarios.
Más allá del estadio, la oportunidad es clara: vencer a un rival directo permitiría al Fabril superar al Extremadura en la clasificación y frenar una secuencia de derrotas que ya condiciona el ambiente. Pero no se trata únicamente de sumar. El equipo necesita volver a ganar duelos, recuperar continuidad con balón y competir con personalidad incluso cuando el partido no discurra a su favor.
El antecedente más reciente es el derbi perdido en el Anxo Carro. La previa del Fabril–Extremadura reúne el contexto de la cita. En Riazor, el filial tiene una ocasión de demostrar que la categoría le está enseñando, no paralizando.
