Hace tres jornadas, el Deportivo Fabril acababa de ganar 2-0 al Real Unión y había sumado resultados competitivos en su estreno en Primera Federación. Ahora acumula tres derrotas consecutivas, un gol a favor y seis en contra. La caída frente a la UD Logroñés (2-1), la derrota en Riazor ante el Racing de Ferrol (0-1) y el 3-0 recibido frente al líder Lugo han frenado el inicio del conjunto de Manuel Pablo.
Los resultados han cambiado, pero no todos los partidos fueron iguales
El 2-0 al Real Unión cerró una primera secuencia de cinco jornadas con un balance competitivo. Después llegó el revés en Las Gaunas, donde el Fabril perdió por 2-1; una semana más tarde cayó ante el Racing en un derbi decidido por Unai Ropero; y el sábado el Lugo amplió la racha negativa con un 3-0. No es correcto reducir estas tres derrotas a una sola causa: los rivales, las situaciones de partido y los errores concretos fueron distintos.
Ante el Racing, el filial sostuvo durante fases importantes la iniciativa, pero se quedó sin premio y terminó jugando contra diez hombres sin encontrar el empate. En el Anxo Carro, los primeros minutos no fueron un monólogo lucense: el Fabril también tuvo aproximaciones, aunque la eficacia del líder y sus propios fallos terminaron ampliando el marcador.
Seis goles recibidos y un problema con los detalles
El primer tanto del Lugo llegó después de un error del portero Hugo Ríos, aprovechado por Chiqui. Más tarde, el conjunto albivermello castigó a la contra y acabó resolviendo con autoridad. Ese patrón obliga a revisar dos cuestiones distintas: la seguridad de las acciones individuales cerca de la propia área y la protección colectiva cuando el equipo pierde el balón y debe correr hacia atrás.
El entrenador fabrilista admitió después de la derrota: «No hemos tenido continuidad en lo que veníamos haciendo». Su explicación resulta importante porque no señala únicamente una cuestión de resultados, sino la dificultad para sostener durante todo el partido el funcionamiento que el equipo había mostrado al inicio de la temporada.
El filial también vive condicionado por el primer equipo
El Fabril afrontó la visita al líder con cinco bajas por lesión: Álex Marqués, Jairo, Dipanda, Damián Canedo y Manu Serrano. Al mismo tiempo recuperó para el once a futbolistas que habían estado convocados con el Deportivo frente al Levante: Noé Carrillo, Kevin Sánchez, Martín Ochoa y Yayo González. Ese tránsito forma parte de la naturaleza de un filial y proporciona oportunidades de crecimiento, pero también obliga a recomponer automatismos de una jornada a otra.
Además, Noé Carrillo tuvo que pedir el cambio por molestias frente al Lugo después de regresar de una lesión anterior. Todavía no hay plazo de recuperación confirmado.
El equilibrio entre competir y formar
Tras ocho jornadas, el Fabril queda con ocho puntos y una posición provisional en la parte baja. La comparación de los dos últimos bloques de resultados es clara: el equipo pasó de obtener victorias y empates ante rivales exigentes a enlazar tres derrotas. Pero el diagnóstico no debe confundir un marcador abultado con una ausencia total de argumentos futbolísticos.
La prioridad de Manuel Pablo será reducir los errores que están costando goles, encontrar continuidad en el centro del campo y proteger mejor las transiciones sin renunciar al estilo de un equipo que necesita desarrollar jugadores para el Deportivo. La derrota en Lugo dejó el síntoma más visible. La respuesta tendrá que llegar en el campo y, sobre todo, en el rendimiento sostenido a lo largo de los noventa minutos.
