El Celta ha encontrado un argumento de peso para mantenerse competitivo incluso cuando el fútbol no le sale. Tras el empate sin goles frente al Elche, el equipo de Claudio Giráldez suma seis tantos encajados en ocho jornadas de Primera División y ha terminado cuatro partidos con la portería a cero. Nadie presenta a estas alturas una cifra absoluta de goles recibidos inferior, aunque el Athletic también acumula seis y tiene encuentros pendientes.
Una defensa que compensa las dificultades arriba
Los números explican una parte importante de la temporada celeste. En ocho partidos, el Celta ha marcado ocho goles, una media de uno por jornada, y en cuatro ocasiones se ha quedado sin anotar. Sin embargo, su capacidad para reducir las ocasiones claras del rival le ha permitido sostener encuentros muy cerrados y seguir sumando.
El 0-0 del Martínez Valero fue una demostración de esa doble cara. El equipo no estuvo cómodo con la pelota, no consiguió imponer el ritmo que pretende su entrenador y dependió de la intervención de Radu en momentos de peligro. Giráldez fue autocrítico con el juego, pero destacó que la organización en bloque bajo permitió competir en una tarde difícil.
Fuera de Balaídos, el cerrojo funciona
La resistencia del Celta se aprecia especialmente lejos de Vigo. En sus cuatro desplazamientos ligueros ha encajado un solo gol y ha sumado cuatro empates. Tres de sus porterías a cero llegaron en Mestalla, Anoeta y Elche, una secuencia que explica por qué sus visitas se están convirtiendo en partidos de márgenes estrechos.
Radu es una de las piezas fundamentales de esta evolución, pero el registro no pertenece únicamente al guardameta. El trabajo colectivo para cerrar líneas de pase, proteger el área y sostener la estructura defensiva permite al Celta seguir dentro de partidos en los que sus atacantes encuentran pocos espacios.
El reto: transformar la seguridad en victorias
Que el Celta sea uno de los equipos que menos conceden no significa que tenga resueltos sus problemas. El desafío es trasladar esa fiabilidad al otro área y conseguir que los empates se conviertan en triunfos. El dato de los seis goles encajados comparte protagonismo con otro: el equipo también se ha quedado a cero en la mitad de sus partidos.
La comparación con el Athletic exige un matiz: los dos conjuntos registran seis tantos en contra, pero no han disputado el mismo número de encuentros. El balance del Celta, con ocho jornadas completadas, es especialmente relevante por volumen de partidos, sin convertir la igualdad de goles concedidos en una superioridad absoluta sobre todos sus rivales.
El siguiente compromiso liguero ante el Alavés permitirá medir si esta solidez se traduce en más puntos. Antes llegará la Juventus a Balaídos, un examen europeo en el que la capacidad de proteger la portería volverá a ser importante, aunque el equipo necesitará recuperar también amenaza ofensiva.
El análisis se entiende mejor a la luz del empate en Elche y de las declaraciones de Claudio Giráldez tras el partido. El Celta está defendiendo con eficacia; el siguiente paso es conseguir que ese mérito pese más en los marcadores.