Yeremay Hernández volvió a mirar al portero, colocar el balón sobre los once metros y resolver con la frialdad de quien ha convertido una situación de máxima presión en una especialidad. Su penalti en Anoeta, que puso el 3-2 en el marcador ante la Real Sociedad, no alcanzó para completar la remontada del Deportivo, pero dejó una cifra que merece atención: 12 lanzamientos transformados de 13 intentados con el primer equipo en competición liguera.
Un único fallo desde Primera Federación hasta Primera División
El balance abarca cuatro temporadas y tres categorías. En la 2023-24, todavía en Primera Federación, convirtió el único penalti que lanzó. Un curso después, ya en Segunda, firmó cuatro goles en cinco intentos. En la temporada 2025-26 fue impecable: seis lanzamientos y seis goles. Su primer penalti en Primera División, frente a la Real Sociedad, también terminó dentro de la portería.
- 2023-24 · Primera Federación: 1 de 1.
- 2024-25 · Segunda División: 4 de 5.
- 2025-26 · Segunda División: 6 de 6.
- 2026-27 · Primera División: 1 de 1, hasta el 12 de octubre.
El resultado global es 12 aciertos en 13 penaltis, un 92,3 % de efectividad. No se trata de una racha de unos pocos partidos: el extremo ha mantenido la fiabilidad desde la categoría de bronce hasta el escaparate de Primera.
El error que no volvió a repetirse
El único fallo de esta serie llegó en una visita al Tenerife, en Segunda División. Su lanzamiento se estrelló contra el larguero. Desde entonces, el canario ha transformado los nueve penaltis posteriores de manera consecutiva, una secuencia que explica por qué sigue asumiendo la responsabilidad en momentos delicados.
El dato exige una distinción importante: este recuento corresponde a los encuentros de liga con el primer equipo. Si se añaden las penas máximas lanzadas durante su etapa de formación, el balance histórico que recoge el diario AS asciende a 17 goles de 18 intentos con la camiseta blanquiazul. Son universos estadísticos distintos, no cifras contradictorias.
Anoeta: el penalti que devolvió al Deportivo al partido
El último lanzamiento llegó en una tarde cuesta arriba. La Real Sociedad se había colocado 3-0, Mario Soriano recortó distancias y Yeremay convirtió desde los once metros el segundo gol coruñés. La acción devolvió al Deportivo a un partido que parecía sentenciado, aunque el asedio final terminó sin premio.
El propio futbolista reconoció tras el encuentro la satisfacción de estrenarse como goleador en Primera, mezclada con la frustración por las ocasiones desaprovechadas. El penalti también puso fin a varios meses sin marcar: su anterior tanto había sido, igualmente desde los once metros, ante el Mirandés en abril.
La confianza de Yeremay no se limita al punto de penalti. En Anoeta volvió a desequilibrar en el uno contra uno y a participar en la generación de ocasiones, síntomas de que recupera peso ofensivo después de las molestias físicas que condicionaron su inicio de temporada. La actuación del canario ante la Real Sociedad y la crónica del 3-2 de Anoeta muestran la otra dimensión de un futbolista que, cuando el árbitro señala el punto de penalti, rara vez perdona.