La goleada ante el Racing no solo dejó al Celta su primera victoria liguera del curso. También sirvió para reordenar jerarquías dentro de una plantilla en la que empiezan a convivir otra vez los pesos pesados con varios futbolistas que han dado un paso adelante. Ilaix Moriba y Borja Iglesias recuperan peso, Yoel Lago y Álvaro Núñez consolidan su crecimiento y Miguel Román y Pablo Durán dejan atrás definitivamente sus problemas físicos.
El 5-0 de Balaídos fue una liberación colectiva, pero también una suma de buenas noticias individuales. El propio Claudio Giráldez reconoció después del encuentro que el equipo había ofrecido mejores versiones individuales, una mejora que explica buena parte del salto respecto a las jornadas anteriores.
Ilaix vuelve a parecerse al centrocampista dominante
Ilaix Moriba necesitaba un partido así. Después de un verano en el que su futuro estuvo abierto hasta los últimos días de mercado, el centrocampista volvió a mostrar ante el Racing esa capacidad para abarcar campo, ganar duelos y llegar al área rival que lo convirtió en una pieza capital la temporada pasada.
Su gol para el 2-0 fue además una de las acciones que terminó de cambiar el partido. El Celta había sufrido durante buena parte de la primera mitad, pero el tanto de Ilaix antes del descanso dejó al Racing muy tocado y permitió a los de Giráldez afrontar la segunda parte con otro escenario. El club había rechazado varias vías de salida en verano y el tiempo empieza a dar sentido a aquella decisión, como ya contamos cuando el Celta cerró la puerta a su marcha.
Borja Iglesias vuelve a tener influencia sin necesidad de marcar
Borja Iglesias tampoco necesitó un gol para dejar huella. Entró en la segunda mitad y ayudó al equipo a salir, fijar centrales y encontrar apoyos en campo rival. Su asistencia a Pablo Durán en el cuarto tanto fue la mejor traducción estadística de una actuación en la que volvió a sentirse importante.
El delantero ha ido dejando atrás una preparación irregular y el parón llega en un momento ideal para que gane todavía más ritmo. En un equipo que necesita una referencia capaz de descargar y dar continuidad a las transiciones, su regreso al mejor nivel puede tener mucho peso.
Yoel Lago y Álvaro Núñez ya no parecen soluciones provisionales
Entre los futbolistas en crecimiento, Yoel Lago sigue acumulando argumentos para convertirse en una pieza estable de la defensa. Ha participado en todos los partidos de este inicio de Liga y ante el Racing volvió a ofrecer concentración, agresividad en el duelo y limpieza con balón.
A su lado, Álvaro Núñez confirmó la mejoría que ya había dejado en Europa. Giráldez lo utilizó como central derecho y volvió a responder. Su evolución desde la llegada a Vigo empieza a ser evidente: ya no es únicamente una alternativa para el carril, sino un futbolista capaz de aportar en más de una altura y en más de una estructura defensiva.
Miguel Román ya manda y Pablo Durán vuelve a golpear
Miguel Román sigue reforzando una idea que ya venía creciendo desde el inicio de temporada: el centro del campo del Celta pasa cada vez más por él. Frente al Racing marcó el 3-0 y volvió a imponer ritmo y criterio en una zona en la que su influencia ya no parece coyuntural. En M90 ya analizamos cómo Román se había convertido en el director de juego de Giráldez, y el partido de Balaídos no hizo más que reforzar esa tendencia.
Pablo Durán, por su parte, convirtió media hora de partido en un golpe de autoridad. Entró tras el descanso y firmó un doblete para completar la manita. Más allá de los goles, el dato más importante es que vuelve a competir sin las limitaciones físicas que arrastró durante meses. El delantero de Tomiño empieza a recuperar continuidad y confianza, dos factores que pueden devolverle un papel importante en el ataque celeste.
Hugo Álvarez y Hugo González amplían el abanico
Hugo Álvarez también salió reforzado del partido. Giráldez volvió a explotar su polivalencia y el ourensano respondió con dos asistencias en la segunda mitad. Puede actuar como carrilero, aparecer por dentro o asumir una posición más alta, una versatilidad que encaja especialmente bien en un equipo que cambia mucho de estructura durante los partidos.
Hugo González, por su parte, abrió el marcador desde el punto de penalti y continúa ganando peso en la rotación. Su presencia amplía todavía más el número de futbolistas capaces de alterar un partido desde distintos registros.
Una victoria que cambia el estado de ánimo, no el análisis
El propio Giráldez fue prudente después del 5-0. El técnico admitió que el resultado fue más amplio de lo que había reflejado el juego durante muchos minutos y señaló que la primera parte había estado lejos de ser la mejor del equipo. La goleada no borra los problemas del arranque, pero sí ofrece una base mucho más sólida para corregirlos.
El Celta llega al parón con siete puntos y, sobre todo, con varias piezas importantes recuperando nivel al mismo tiempo. La manita al Racing puede acabar siendo recordada no solo por los cinco goles, sino por el momento en el que varias jerarquías volvieron a encajar.