Mientras Borja Iglesias se convertía en uno de los grandes nombres gallegos del Mundial 2026, otro coruñés también estaba haciendo historia sobre el césped. No llevaba botas de delantero ni celebraba goles: Diego Sánchez Rojo se convirtió en el primer árbitro gallego en participar en una Copa del Mundo.
El asistente nacido en A Coruña debutó en el torneo el 20 de junio, en el Brasil-Haití disputado en Filadelfia, integrado en el equipo arbitral encabezado por Alejandro Hernández Hernández. La RFEF había confirmado en abril su presencia entre los 88 asistentes seleccionados por la FIFA para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
De los campos de A Coruña al Mundial
La historia de Diego Sánchez empezó muy lejos de los grandes estadios. Dio sus primeros pasos futbolísticos en los campos de la Torre y comenzó a arbitrar con apenas 14 años. Con el tiempo se especializó como juez de línea y fue escalando categorías hasta llegar a Primera División.
Según la ficha oficial de la RFEF, debutó en la máxima categoría en la temporada 2019/20 y es árbitro internacional desde 2024. Su progresión ya había sido reconocida años antes: en 2022 recibió el Premio Vicente Acevedo como mejor árbitro asistente de Primera División.
Ese recorrido acabó desembocando en la mayor cita posible. En Brasil-Haití actuó como segundo asistente de Hernández Hernández, junto a José Enrique Naranjo. Más adelante volvió a entrar en designaciones mundialistas como asistente reserva en partidos como Argentina-Austria y RD Congo-Uzbekistán.
«El momento más especial de mi carrera»
En una entrevista publicada por La Voz de Galicia, Sánchez definió su estreno mundialista como «el momento más especial de mi carrera». No resulta difícil entenderlo: un árbitro que comenzó en el fútbol base coruñés acabó formando parte de uno de los escenarios más grandes del deporte mundial.
El asistente pasó alrededor de mes y medio concentrado en Estados Unidos entre formación, preparación y partidos. Allí vivió una experiencia marcada también por la distancia con su familia y por la enorme exigencia del arbitraje internacional, donde cada jugada obliga a tomar decisiones en cuestión de segundos.
La carrera de Sánchez ya venía apuntando alto. Además de LaLiga, ha participado en encuentros de competiciones europeas y de selecciones. El salto al Mundial terminó por colocar una muesca histórica en el arbitraje gallego.
Galicia también estuvo representada con el banderín
El foco lógico del verano estuvo sobre los futbolistas, especialmente sobre Borja Iglesias, homenajeado en Santiago tras el Mundial. Pero Galicia tuvo otra representación dentro del terreno de juego.
Diego Sánchez abrió una puerta que hasta 2026 ningún colegiado gallego había cruzado. Un paso que enlaza también con el momento del arbitraje gallego y su apuesta por seguir creciendo desde la base.
Su siguiente gran objetivo aparece ya en el horizonte: mantenerse en la élite europea y pelear por estar en la Eurocopa de 2028. Después de llegar a un Mundial, el listón ya está muy alto.