El central sueco igualó el gol de Satriano y el Celta, con uno más desde el minuto 67, no encontró la forma de rematar la remontada en el Coliseum.
El Celta volvió a sumar, pero volvió a quedarse a medio camino. El equipo de Claudio Giráldez empató 1-1 ante el Getafe en el Coliseum en un partido que tuvo dos partes muy distintas: una primera mitad incómoda, con ventaja local, y una segunda en la que los celestes dieron un paso adelante, empataron por medio de Carl Starfelt y dispusieron de superioridad numérica durante más de veinte minutos sin conseguir el segundo gol.
El resultado deja al Celta con tres puntos después de cinco partidos disputados y todavía sin conocer la victoria en LaLiga. El calendario tiene la particularidad de que los vigueses ya habían adelantado su encuentro de la jornada 6 ante la Real Sociedad, por lo que este duelo de la cuarta jornada fue en realidad su quinto compromiso liguero del curso.
Satriano castiga una primera parte espesa
El Getafe golpeó primero en el minuto 21. Martín Satriano aprovechó una acción nacida a balón parado para hacer el 1-0 y llevar el partido al terreno que más le convenía al conjunto de José Bordalás. El Celta tuvo la pelota durante largos tramos, pero le costó transformar la posesión en ocasiones claras y atacar con continuidad el área de David Soria.
Giráldez había apostado de inicio por Radu; Yoel Lago, Starfelt y Marcos Alonso; Carreira, Ilaix Moriba, Miguel Román y Javi Galán; con Iago Aspas, Pablo Durán y Hugo Álvarez en la zona ofensiva. El equipo intentó progresar por fuera y acumular pases en campo rival, pero el Getafe defendió con mucha gente por detrás de la pelota y castigó cada pérdida con un juego directo que obligó al Celta a estar muy atento en las vigilancias.
Starfelt aparece también en el área rival
La reacción llegó en el minuto 57. Iago Aspas puso un córner al área y Starfelt atacó el balón con potencia para firmar de cabeza el 1-1. El central sueco, uno de los jugadores más fiables del Celta en defensa, apareció esta vez donde más falta hacía: en el área contraria.
El empate cambió el tono del encuentro y diez minutos después llegó otra acción decisiva. Zaid Romero fue expulsado en el 67 y el Getafe se quedó con diez. Giráldez movió el banquillo con Sergio Carreira, Driouech y Javi Rueda entrando en el 64, y Borja Iglesias regresó a la competición en el 69 sustituyendo a Pablo Durán. Más tarde entró también Ferran Jutglà.
Con uno más, el Celta monopolizó todavía más la posesión y terminó el partido con alrededor del 70% del balón. Sin embargo, esa superioridad territorial no se convirtió en una avalancha de ocasiones. El equipo movió al Getafe de lado a lado, buscó centros y acumuló jugadores por delante de la pelota, pero le faltó precisión en el último pase y más contundencia para atacar el área.
Mucho balón, poco premio
Las estadísticas resumen bien el partido. El Celta completó cerca de 500 pases, tuvo cinco córners y generó más volumen ofensivo que su rival, pero solo tres remates fueron a portería. El Getafe, con apenas un 30% de posesión, volvió a demostrar que necesita muy poco para hacer daño y que se siente cómodo defendiendo cerca de su área.
La entrada de Borja Iglesias fue una de las noticias positivas de la tarde. El delantero regresó después de superar sus problemas físicos y pudo sumar sus primeros minutos de la temporada. Driouech también volvió a tener participación en una fase del partido en la que el Celta necesitaba desequilibrio individual para abrir una defensa cada vez más hundida.
El Celta sigue sin ganar
El empate permite sumar fuera de casa, pero no resuelve el principal problema del arranque. El Celta sigue sin conocer la victoria y vuelve a marcharse con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad clara, especialmente por haber jugado el tramo final con superioridad numérica.
La imagen mejora respecto a algunos momentos del inicio de curso y el equipo fue capaz de reaccionar tras el 1-0, pero la falta de colmillo en los metros finales continúa siendo evidente. Tener el balón, instalarse en campo rival y mover al contrario no está siendo suficiente. El Celta necesita empezar a convertir ese dominio en ocasiones y goles si quiere salir cuanto antes de la zona baja.