El equipo de Claudio Giráldez solo ha marcado una vez en sus cuatro primeros partidos, aunque encuentra un contrapeso en las dos porterías a cero consecutivas lejos de Balaídos.
El Celta ha empezado la temporada con una cifra que explica buena parte de sus dificultades para convertir sensaciones en puntos: solo ha marcado un gol en sus cuatro primeros partidos de Primera División. Es, según recoge este sábado Radio Vigo-Cadena SER, el peor registro goleador del club a estas alturas de una temporada en la máxima categoría.
El dato no necesita demasiados adornos. El equipo de Claudio Giráldez está consiguiendo competir durante tramos largos, pero sigue encontrando demasiadas dificultades para transformar sus posesiones y llegadas en ocasiones realmente limpias. El 0-0 de Anoeta volvió a dejar esa sensación: el Celta mejoró después del descanso y jugó más cerca del área rival, pero apenas consiguió poner en verdaderos aprietos a la Real Sociedad.
La otra cara está en su propia portería
El inicio, sin embargo, también está dejando una señal bastante más alentadora. El Celta ha enlazado dos partidos como visitante sin encajar, algo que le permitió puntuar tanto en Valencia como en San Sebastián. Andrei Radu ha tenido mucho que ver, especialmente en Anoeta, donde sostuvo al equipo durante una primera mitad de claro dominio txuri-urdin.
Ese crecimiento defensivo ofrece a Giráldez una base sobre la que construir. La llegada de Sebastián Cáceres añade además una nueva alternativa para una zaga que ha mostrado más estabilidad fuera de Balaídos que en casa.
El problema está en el otro extremo del campo. El Celta necesita que jugadores como Iago Aspas, Ferran Jutglà o Couhaib Driouech encuentren continuidad cerca del área y que el equipo vuelva a generar situaciones de remate con la frecuencia que caracterizó sus mejores fases del curso pasado. El propio Giráldez fue claro tras el empate en Anoeta al señalar que a su equipo le había faltado «ambición o atrevimiento» en el último tercio.
Un problema concreto antes de que llegue Europa
La temporada apenas está arrancando y el calendario todavía ofrece margen, pero la sequía llega justo antes de que el equipo abra también el frente europeo. El Celta afrontará en las próximas semanas una carga mayor de partidos y necesitará ampliar su producción ofensiva para que la mejora defensiva tenga traducción en victorias.
Dos porterías a cero consecutivas fuera de casa son una noticia positiva. Un gol en cuatro jornadas, no. El reto inmediato está bastante bien delimitado: conservar la seguridad que empieza a aparecer atrás y recuperar colmillo en los metros donde se deciden los partidos.