El lateral gallego admite que todavía necesita rodaje, se declara impresionado por el crecimiento del club y confiesa que se siente más cómodo en una defensa de cuatro
Angeliño ha vuelto al Deportivo trece años después de marcharse de Abegondo y lo ha hecho con una mezcla poco disimulada de emoción y responsabilidad. El lateral de 29 años, que regresó este verano al club en el que se formó, reconoció en su primera comparecencia ante los medios que vestir de nuevo la camiseta blanquiazul era una idea que llevaba persiguiendo desde niño.

«Es un sueño que tenía desde pequeñito y lo he podido cumplir», resumió el futbolista, que aseguró sentirse «muy ilusionado, como un niño» ante la posibilidad de defender de nuevo el escudo del Deportivo. Su regreso se cerró a comienzos de agosto, cuando el conjunto coruñés recuperó a uno de sus canteranos más internacionales para reforzar el costado izquierdo en la temporada del regreso a Primera.
El impacto de su vuelta no se ha limitado al plano emocional. Angeliño explicó que quedó sorprendido por la evolución de las instalaciones y la estructura del club desde su salida. Después de una carrera que le ha llevado por Manchester City, Leipzig, Hoffenheim, Galatasaray y Roma, entre otros destinos, el defensa afirmó que el proyecto actual del Deportivo le ha impresionado «desde el primer día».
Aún necesita minutos para alcanzar el ritmo del grupo
El propio Angeliño rebajó, eso sí, cualquier expectativa de que pueda alcanzar su mejor nivel de inmediato. Llegó después de varias semanas trabajando en Roma y reconoce que sus compañeros acumulan más ritmo competitivo. Su receta es sencilla: entrenar, jugar y recuperar sensaciones.
«Llevo tiempo sin jugar y es lo que un futbolista necesita», explicó. El lateral entiende que todavía le falta rodaje, aunque considera que esa diferencia puede corregirse pronto con minutos y continuidad. Ya tuvo sus primeras apariciones con el equipo durante la pretemporada y debutó como blanquiazul en la gira italiana, antes de sumar también participación en el Teresa Herrera ante el Real Madrid.
Una operación que vivió con impaciencia
Angeliño tampoco escondió lo mucho que deseaba que la operación llegase a buen puerto. Admitió que el proceso se le hizo largo y que, desde el momento en que apareció la posibilidad real de volver a A Coruña, se aferró a ella. Su entorno conocía perfectamente ese deseo y el jugador dejó claro que la decisión tenía un componente personal difícil de encontrar en cualquier otro movimiento de mercado.
Su trayectoria explica en parte la dimensión del regreso. El jugador que salió de Galicia con 16 años regresa ahora después de competir en algunos de los principales campeonatos europeos y de disputar la Champions. M90 repasó recientemente la evolución de Angeliño desde sus primeros pasos en Galicia hasta su consolidación en la élite europea, un recorrido que ahora encuentra un nuevo capítulo en Riazor.
Más cómodo en línea de cuatro
En el plano estrictamente futbolístico, Angeliño dejó una pista interesante sobre el papel que puede ocupar en el equipo de Antonio Hidalgo. Aunque en los últimos años ha actuado muchas veces como carrilero, reconoció que se siente incluso más cómodo como lateral dentro de una línea de cuatro.
El gallego ya ha hablado con el entrenador sobre sus funciones y se muestra dispuesto a adaptarse a cualquier dibujo. Su capacidad para recorrer todo el carril, su experiencia en estructuras con tres centrales y su producción ofensiva ofrecen a Hidalgo una variante diferente para el costado izquierdo, pero será el estado físico y el ritmo competitivo los que determinen cuándo puede asentarse como una pieza importante.
Por ahora, Angeliño transmite la sensación de haber regresado a un lugar que nunca dejó de considerar propio. La historia de su vuelta tiene todavía mucho por escribir, pero el lateral ya ha dejado claro cuál era el punto de partida: volver al Deportivo no era simplemente otra operación de mercado, sino una cuenta pendiente desde que salió de Abegondo siendo un adolescente.