El nuevo himno del Deportivo, concebido para unir al deportivismo en el 120 aniversario, recibió abucheos de una parte del público en su estreno en Riazor durante el Teresa Herrera; la protesta de Maratón Inferior y las palabras de Mourinho completaron una noche con mucha lectura más allá del 0-1
El Deportivo-Real Madrid del Teresa Herrera dejó bastante más que el 0-1. El resultado y la acción de Brahim que decidió el trofeo ya forman parte de la crónica deportiva, pero la noche de Riazor tuvo otra noticia de fuerte contenido social: “Voa”, el nuevo himno oficial del club, se estrenó en el estadio entre pitos y abucheos de una parte de la afición.
La puesta de largo llegó en el descanso, con los futbolistas ya en vestuarios y con Xoel López y numerosos colaboradores sobre el césped. El videoclip se proyectó en los videomarcadores y la canción sonó en el escenario para el que había sido concebida. La respuesta, sin embargo, estuvo lejos de ser únicamente celebratoria. Al finalizar el tema se escucharon abucheos desde distintos sectores de Riazor, confirmando sobre el terreno una recepción complicada que ya se había hecho visible durante las horas previas en redes sociales.
En M90 ya habíamos contado que “Voa” había generado un rechazo considerable desde su presentación. Quedaba por resolver la pregunta más importante: cómo sonaría con miles de deportivistas delante y qué acogida tendría cuando dejase de ser únicamente un vídeo compartido en redes. El primer examen presencial tampoco fue sencillo.
De una obra para unir a una recepción marcada por los pitos
El proyecto nació precisamente con la intención opuesta. El Deportivo presentó la creación del himno como una iniciativa destinada a reforzar el sentimiento de pertenencia, conectar generaciones y poner en valor la identidad del club y de A Coruña. Xoel López asumió el encargo dentro de los actos del 120 aniversario y la grabación incorporó una amplia representación de la cultura musical gallega.
En “Voa” participan, entre otros, la Orquesta Sinfónica de Galicia, Susana Seivane, Kilomberos de Monte Alto, Xacarandaina y el Coro Infantil y Juvenil Cantabile. Incluso el título nace de una expresión profundamente ligada a la grada, “Voa, Dépor, voa”, utilizada por la afición en uno de los tifos de la pasada temporada. El club buscaba, por tanto, construir un símbolo reconocible y colectivo.
Pero una canción llamada a convertirse en himno necesita algo que no puede fabricarse desde un despacho ni imponerse por calendario: tiempo, identificación y apropiación popular. El estreno ante el Real Madrid evidenció que esa conexión todavía no existe de forma generalizada. Los pitos no significan necesariamente que el tema no pueda crecer con el paso de los meses, pero sí dejan una primera fotografía difícil de ignorar.
El contexto de la grada hizo todavía más visible el rechazo
La reacción al himno tampoco puede separarse del momento que atraviesa la relación entre el club y una parte de su afición organizada. Las peñas habían anunciado un plante para el Teresa Herrera y Maratón Inferior presentó una imagen muy poco habitual para una noche de gran entrada en Riazor.
Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces mantienen su protesta por las condiciones específicas aplicadas a esa grada y por diferentes decisiones relacionadas con la campaña de abonados. El desacuerdo continúa abierto y, aunque el estadio registró una asistencia importante para recibir al Real Madrid, la ausencia de uno de los principales focos de animación se notó tanto visualmente como en el ambiente.
Ese marco terminó convirtiendo el estreno de “Voa” en algo más que una valoración musical. El himno había sido presentado como un elemento de unión precisamente en un momento en el que existe una fractura evidente entre el club y una parte de su base social. Que su primera interpretación en Riazor terminase con pitos añadió una imagen simbólica a una noche en la que el conflicto volvió a hacerse visible.
Mourinho también dejó un mensaje para medir al nuevo Dépor
Fuera de ese debate, el partido dejó además una valoración interesante desde el banquillo visitante. José Mourinho destacó la exigencia del encuentro y el nivel competitivo que encontró en el Deportivo. El técnico portugués definió el Teresa Herrera como un partido serio, ante un rival que vuelve a Primera y que obligó al Real Madrid a mantener un nivel alto de concentración.
La lectura encaja con lo que dejó el césped. El Deportivo compitió de tú a tú durante buena parte del encuentro, mostró orden y consiguió llegar vivo hasta el final ante un rival de máxima exigencia. Mourinho resumió la utilidad de la prueba con una frase clara: “La próxima semana empieza lo serio”.
Para el equipo de Antonio Hidalgo, el Teresa Herrera cerró una pretemporada en la que el Dépor ha ido elevando paulatinamente el nivel de los rivales y de su propia propuesta. La derrota fue la primera del verano, pero el resultado dejó menos preocupación que otras cuestiones que rodearon el encuentro.
Una noche que deja dos debates muy diferentes
Deportivamente, el Deportivo salió del Teresa Herrera con argumentos para pensar que puede competir en su regreso a Primera. Socialmente, en cambio, la noche confirmó que hay asuntos que continúan muy lejos de estar resueltos. La imagen de Maratón Inferior, la continuidad de la protesta y los pitos al nuevo himno conformaron un segundo partido que se jugó en la grada.
“Voa” tendrá más oportunidades. Sonará de nuevo, irá asociándose a partidos, victorias, derrotas y momentos concretos, y será la propia afición la que determine si termina incorporándolo a su repertorio emocional. El primer contacto con Riazor, eso sí, ha dejado una conclusión evidente: el nuevo himno todavía tiene que ganarse al estadio.