El técnico granate concreta las necesidades para completar una plantilla profundamente renovada: busca dos piezas ofensivas capaces de elevar el nivel y mantiene pendiente otro refuerzo con la defensa como principal candidata
El Pontevedra CF entra en la recta final del mercado con las necesidades mucho más definidas. Después de una reconstrucción profunda durante junio y julio, Rubén Domínguez ha confirmado este domingo que todavía espera tres incorporaciones antes de considerar completada la plantilla, dos de ellas destinadas expresamente a aumentar el potencial ofensivo. El tercer movimiento no fue ubicado por el entrenador en una posición concreta, aunque la actual composición del equipo mantiene a la defensa como la parcela con menos fondo de armario.
La actualización resulta importante porque el Pontevedra comenzó agosto con varias incógnitas todavía abiertas y seis fichas disponibles, tres sénior y tres sub-23. La dirección deportiva ha ido construyendo un plantel muy distinto al del curso pasado, hasta el punto de que únicamente nueve futbolistas de aquella plantilla continuaban en el proyecto a comienzos de mes. La reconstrucción granate ya había dejado numerosos huecos por cubrir, pero la fotografía actual permite reducir definitivamente el objetivo a tres piezas.
Dos atacantes, pero sin encorsetarse en una posición
Rubén Domínguez no quiso limitar la búsqueda a un delantero centro, un extremo o un mediapunta concreto. Su mensaje apunta más hacia el nivel del futbolista que hacia la ubicación exacta sobre el césped. El Pontevedra pretende incorporar dos jugadores ofensivos capaces de elevar la competencia del grupo, y será posteriormente el cuerpo técnico quien encuentre el mejor espacio para ellos dentro de un modelo caracterizado precisamente por la movilidad y la polivalencia.
Ese planteamiento resulta coherente con la forma de construir las plantillas de Domínguez. El técnico ha vuelto a utilizar durante esta pretemporada futbolistas en diferentes alturas y posiciones, con Ander Vidorreta alternando el centro de la defensa y el lateral, Álex González actuando también desde el costado y diferentes piezas ofensivas intercambiando zonas. La intención parece clara: más que acumular especialistas, el Pontevedra quiere disponer de futbolistas capaces de ofrecer soluciones dentro de varios dibujos.
La delantera ya cuenta con Domingo Mba, una de las apuestas realizadas durante este mercado. El atacante llegó después de una temporada de recuperación goleadora en el CD Coria y ha empezado a responder durante la preparación, marcando frente al Arenteiro y repitiendo ante el Estradense. Su incorporación había añadido una referencia diferente al ataque granate, pero las palabras de Domínguez dejan claro que la remodelación de los últimos metros todavía no ha terminado.
La defensa mantiene una ficha con interrogante
El tercer fichaje pendiente no tiene todavía una demarcación confirmada públicamente. Sin embargo, la composición actual de la plantilla permite colocar el foco especialmente en una defensa que continúa corta de efectivos específicos. A comienzos de agosto, Álvaro Pérez y David Alba eran los dos centrales puros disponibles, mientras Adri Argos y Rui Pedro aparecían como referencias naturales en los laterales. Juanra continúa además recuperándose de una lesión de larga duración, aunque el cuerpo técnico confía en poder contar con él durante las primeras semanas de competición.
Rubén Domínguez ha intentado compensar esa situación mediante la polivalencia. Vidorreta ha acumulado minutos como central y también puede ocupar el lateral derecho, mientras Álex González ya ha sido utilizado en el costado izquierdo. Esa capacidad para mover piezas amplía las soluciones, pero no elimina el hecho de que la línea defensiva es actualmente la que presenta menos jugadores para doblar posiciones, por lo que resulta razonable situarla como principal candidata a recibir el tercer refuerzo. Esa última conclusión es una inferencia a partir de la configuración actual de la plantilla, no una posición confirmada por el entrenador.
La enfermería tampoco ayuda
La situación defensiva ha coincidido además con una pretemporada en la que la enfermería está teniendo más protagonismo del deseado. Juanra y Tiago Rodríguez continúan recuperándose de lesiones de larga duración, mientras Raúl Marqueta comenzó la preparación condicionado por molestias y todavía no había podido debutar al alcanzar el ecuador del verano.
A ellos se añadieron posteriormente Compa, Iñaki Elejalde y Rui Pedro. Compa tuvo que abandonar el encuentro de A Lomba por un problema en el hombro, mientras Elejalde y Rui Pedro fueron sustituidos frente al Arenteiro por molestias en los isquiotibiales. En el caso de estos dos últimos, Domínguez explicó inicialmente que habían parado por precaución y mostró confianza en recuperarlos pronto.
La última incidencia afecta a Ilias Charid, que no tuvo minutos ante el Estradense pese a entrar en la convocatoria. Rubén Domínguez confirmó este domingo que el atacante sufrió un esguince de tobillo después de recibir un pisotón en O Carballiño, aunque la dolencia no parece grave y el entrenador espera poder recuperarlo próximamente.
La reconstrucción no ha borrado las señas de identidad
Mientras los despachos siguen trabajando, el Pontevedra empieza a ofrecer algunas pistas interesantes sobre el equipo que pretende construir Rubén Domínguez. La plantilla ha cambiado considerablemente, pero determinadas señas de identidad permanecen intactas y una de ellas volvió a aparecer con fuerza en A Estrada: el balón parado.
Los tres primeros goles del 0-5 frente al Estradense nacieron de acciones de estrategia. Ander Vidorreta abrió el marcador cabeceando un córner servido por Yelko Pino y volvió a marcar después de una falta lateral. Poco después, Domingo Mba culminó otra acción ensayada iniciada nuevamente por Yelko, antes de que Alberto Gil completase la goleada con otros dos goles durante los minutos finales.
No parece un detalle menor. Durante la temporada 2025/26, el Pontevedra consiguió 15 de sus 49 goles a través de acciones a balón parado, incluyendo cuatro penaltis y un libre directo. La cifra representó aproximadamente el 30% de toda su producción ofensiva y convirtió la estrategia en una fuente de puntos especialmente valiosa en una categoría marcada por los partidos cerrados y las diferencias mínimas.
La salida de futbolistas poderosos en el juego aéreo como Alain Ribeiro, Miki Bosch o Antonio Montoro obligaba a comprobar si esa ventaja podía mantenerse con la nueva plantilla. Los primeros ensayos están dejando una respuesta positiva: Vidorreta, David Alba, Álvaro Pérez, Jerín o el propio Domingo Mba ofrecen centímetros y presencia dentro del área, mientras Yelko continúa siendo uno de los grandes especialistas en el golpeo.
Yelko sigue teniendo las llaves
Precisamente Yelko Pino emerge como uno de los grandes nexos entre el Pontevedra del pasado curso y el nuevo proyecto. En una plantilla sometida a numerosos cambios, el centrocampista conserva una influencia enorme en el último tercio y especialmente en las acciones de estrategia. Sus envíos estuvieron detrás de los goles de Vidorreta y Mba en A Estrada, y posteriormente asistió también a Alberto Gil en las dos acciones que completaron el 0-5.
Su importancia permite a Rubén Domínguez conservar mecanismos que ya proporcionaron muchos puntos la pasada campaña mientras integra a las nuevas incorporaciones. El Pontevedra necesita todavía construir sociedades, ajustar comportamientos defensivos y recuperar jugadores, pero no parte completamente desde cero porque mantiene una pizarra que conoce y futbolistas capaces de ejecutarla.
Domínguez mira más allá de los resultados de agosto
La goleada en A Estrada elevó el balance del Pontevedra a tres victorias en cuatro amistosos: superó al Fabril por 2-1, perdió 3-1 frente al Arosa, derrotó 0-3 al Arenteiro y cerró la última semana con el 0-5 ante el Estradense. Sin embargo, Rubén Domínguez volvió a restar importancia al marcador y puso el foco en construir un comportamiento competitivo reconocible.
El entrenador considera que el nuevo grupo empieza a transmitir señales de que volverá a ser competitivo, pero insiste en crear hábitos diarios de responsabilidad, exigencia y participación colectiva. Es una lectura especialmente significativa después de un verano en el que el Pontevedra ha tenido que reemplazar a buena parte de una plantilla que durante el curso anterior compitió hasta el final en la zona noble de Primera Federación.
El siguiente examen está previsto para el sábado 15 de agosto frente al Ourense CF, en un escenario todavía pendiente de confirmación. Después llegarán el Coruxo el día 19 y el triangular del 23 de agosto frente a Bergantiños y CF Muxía, antes de afrontar el estreno liguero contra el Real Avilés Industrial el viernes 28 de agosto a las 19:00 horas.
A menos de tres semanas para ese primer partido oficial, la hoja de ruta está bastante más despejada que cuando comenzó la pretemporada. Rubén Domínguez espera tres futbolistas, dos de ellos destinados a elevar claramente el nivel ofensivo, mientras el tercero deberá terminar de equilibrar una plantilla todavía corta especialmente en la retaguardia. El grueso de la reconstrucción ya está hecho; ahora al Pontevedra le queda esa parte del mercado en la que cada ficha pesa más y acertar vale bastante más que anunciar deprisa.