Tres renuncias en 48 horas: la Copa Federación destapa las costuras del fútbol gallego
La rapidez con la que ha cambiado el cuadro de la Copa RFEF en Galicia dice más del estado del fútbol autonómico que cualquier crónica de despacho. Apenas 48 horas después de conocerse el sorteo, tres clubes ya han dado la espalda al torneo: Sarriana, Barco y Viveiro. Y la lista de bajas amenaza con seguir creciendo.
Un torneo que muchos clubes ven como un lujo que no pueden permitirse
Detrás de cada renuncia hay una lógica común: la Copa Federación implica un partido extra —con sus correspondientes gastos de desplazamiento, arbitrajes y riesgo de lesiones— en pleno arranque de pretemporada, justo cuando los presupuestos de los clubes gallegos de Tercera y Segunda RFEF están más ajustados. Para entidades con plantillas todavía sin cerrar o con la caja apretada, sacrificar la Copa a cambio de centrar todos los recursos en la Liga es, cada vez más, una decisión puramente económica antes que deportiva.
El caso Arenteiro, el síntoma más extremo de un problema compartido
Ningún caso ilustra mejor esta tendencia que el del CD Arenteiro, cuya participación en la Copa sigue en el aire mientras el club pelea por su propia supervivencia en Tercera RFEF. Pero no es el único: el Atlético Arteixo, inmerso en la formación de una plantilla con presupuesto reducido a la mitad respecto al año pasado, y el Céltiga, que ya apunta a anunciar su baja en los próximos días, completan un cuadro de clubes para los que la Copa se ha convertido en un lujo prescindible.
No todos tiran la toalla: Montañeros, Portonovo y Boiro sí quieren jugar
Frente a esa tendencia, hay clubes que han optado por lo contrario. El Atlético Coruña Montañeros ya ha cerrado fecha con el Bergantiños para el sábado 1 de agosto, mientras que el Portonovo y el CD Boiro también mantienen intacta su intención de disputar la fase autonómica con normalidad. La foto final, con dieciséis equipos ya en el cuadro de octavos, refleja un fútbol gallego partido en dos velocidades: el de los clubes que pueden permitirse competir en todos los frentes, y el de los que, sencillamente, ya no pueden.