España está en semifinales, pero el 2-1 ante Bélgica dejó tantas certezas como preguntas: la Roja dominó el balón durante 88 minutos sin poder doblegar a un rival replegado, y necesitó de nuevo un golpe de fortuna en el descuento para evitar la prórroga
Ganar sin convencer del todo tiene un valor especial quiéndolo mirar. España lleva ya seis partidos seguidos de Copa del Mundo resolviendo situaciones incómodas, y ese patrón, más que una casualidad, empieza a parecer una característica de este equipo: no siempre brilla, pero rara vez falla cuando el partido se pone cuesta arriba.
Superioridad sin premio: el límite del dominio posicional
El dato manda: España acumuló muchas más ocasiones y un porcentaje de posesión notablemente superior, pero se topó con una Bélgica que renunció casi por completo a tener el balón y convirtió el partido en una sucesión de bloques bajos y transiciones rápidas. Es la segunda vez en esta Copa del Mundo, tras el ajustado 1-0 ante Portugal, en que la Roja controla el trámite sin traducirlo en un marcador cómodo. El patrón empieza a repetirse lo suficiente como para no achacarlo solo al rival de turno: España genera, pero le está costando más de lo esperado rematar sus superioridades, y ese margen estrecho se paga caro cuando el rival tiene, como Bélgica, jugadores capaces de sentenciar un contragolpe con un solo pase.
El comodín Merino y la pregunta sobre el once inicial
Que Mikel Merino haya decidido dos eliminatorias consecutivas entrando desde el banquillo es una gran noticia a corto plazo y, al mismo tiempo, una pregunta incómoda a medio plazo: ¿por qué el equipo necesita tan a menudo a su recambio para desatascar lo que el once titular no logra? Luis de la Fuente ha encontrado en este vaivén de piezas un arma legítima y ya contrastada, pero también una selección que, cuanto más avance en el torneo, más necesitará que esa chispa llegue antes del minuto 85. Ante Francia, un rival de una verticalidad muy distinta a la de Bélgica, ese margen de espera puede no existir.
Un peso histórico que cambia la magnitud del reto
Conviene dimensionar lo conseguido: en sus dieciséis participaciones previas en fases finales de un Mundial, España solo había superado los cuartos de final en una ocasión, la del título de Sudáfrica 2010. Cada paso en esta fase eliminatoria pesa, por tanto, mucho más de lo que el resultado ajustado ante Bélgica pueda sugerir. El propio Luis de la Fuente evitó mirar más allá del partido de cuartos en la previa, un mensaje que ahora tendrá que sustituir por uno bien distinto: el de preparar la primera semifinal mundialista de España en 16 años.
Francia, el examen que no admite margen de error
El rival, además, no es uno cualquiera. Francia llega invicta, con Mbappé como Bota de Oro provisional y con un potencial ofensivo que no perdonará las mismas concesiones defensivas que Bélgica no supo aprovechar del todo. España cuenta, eso sí, con un antecedente psicológico favorable: ha ganado sus dos últimos cruces ante los franceses. Pero repetirlo exigirá corregir precisamente lo que este cuarto de final dejó al descubierto, una eficacia que todavía no está a la altura del dominio que España impone sobre el césped. Puedes seguir toda la actualidad del torneo en nuestra página de resultados en directo.