El Deportivo sitúa a Álvaro Carreras como prioridad para el lateral izquierdo, aprovechando que el Real Madrid debe hacer sitio para Cucurella y que el ferrolano podría salir cedido o traspasado este verano.
El Deportivo ya trabaja en la plantilla que afrontará el regreso a Primera y el lateral izquierdo es una de las piezas urgentes a cubrir. Con la salida de Escudero al término de su contrato, Riazor se queda con Giacomo Quagliata como único especialista en el carril zurdo, y el club coruñés necesita reforzar la posición antes de que arranque la pretemporada. El nombre que más fuerza ha cogido en las últimas horas es el de Carreras, futbolista nacido en Ferrol que conoce Abegondo como pocos.
El hueco que abre Cucurella en el Real Madrid
El motivo de la oportunidad tiene nombre propio: Cucurella. El Real Madrid ha cerrado la incorporación del internacional español, lo que deja al equipo blanco con tres efectivos para una sola banda. Con el catalán como fijo, Fran García y Carreras compiten por la plaza que sobra, y la decisión final recaerá en el entrenador del conjunto merengue. El Dépor sigue de cerca ese desenlace, dispuesto a moverse en cuanto se sepa cuál de los dos laterales queda libre en la rotación.
De Abegondo a la élite europea
Carreras llegó al filial blanquiazul con apenas nueve años, en 2012, procedente del Galicia de Caranza y el Racing de Ferrol, y fue precisamente en Abegondo donde dio el salto de delantero a lateral izquierdo, una transición en la que tuvo como espejo a Marcelo, entonces ídolo del Real Madrid en esa misma demarcación. Formó parte de una generación de cantera con nombres como Noel, Hugo Novoa, Dani Barcia o Jairo, antes de que el propio club blanco se fijara en él en 2017 y se lo llevara en categoría cadete.
Desde entonces, el recorrido del ferrolano ha sido casi un máster en fútbol europeo: tres temporadas en la cantera del Real Madrid, salto al filial del Manchester United en 2020, cesiones al Preston North End y al Granada, y una etapa decisiva en el Benfica, donde se ganó el cariño de la grada lisboeta y un puesto como uno de los laterales zurdos más cotizados del continente. Esa progresión fue la que convenció al Real Madrid de recuperarlo el verano pasado, en una operación cercana a los 50 millones de euros, con contrato firmado hasta 2031.
Por qué el componente sentimental pesa en Riazor
En Riazor pesa el componente sentimental tanto como el deportivo. Recuperar a un futbolista formado en casa desde benjamín, con minutos ya acumulados al máximo nivel europeo, encajaría con la apuesta del club por dar valor a su cantera, una seña de identidad que el proyecto deportivista quiere reforzar de cara a la vuelta a Primera. El propio calendario podría poner una guinda simbólica al culebrón: el sorteo liguero tiene altas probabilidades de cruzar a ambos equipos en el Teresa Herrera.
Las alternativas si la operación se complica
El club herculino, eso sí, no descarta otras vías si la negociación con el Real Madrid se complica. En el casting manejado por la dirección deportiva también figura Angeliño, otro canterano gallego que milita en la Roma y que ya confesó hace años su sueño de jugar en Riazor, además de Alberto Moreno, libre tras su paso por el Como, y Abel Bretones, de Osasuna. Pero la opción Carreras es, de largo, la que genera más ilusión en la grada blanquiazul.
¿Cesión o traspaso?
La fórmula de la operación está por definir. Una cesión parece el formato más razonable a corto plazo, dado que el jugador tiene contrato largo con el Real Madrid y el club blanco no querrá perder su control sobre un futbolista con margen de revalorización. Un traspaso definitivo, en cambio, exigiría una cifra que el Dépor deberá negociar con cautela, aunque el vínculo entre ambas entidades —y el cariño que Carreras mantiene por su tierra— podrían facilitar una fórmula que convenza a las tres partes: club, jugador y Real Madrid.
Sea cesión o traspaso, lo cierto es que el interés ya está sobre la mesa. El Dépor quiere reforzar el lateral izquierdo con un nombre de garantías, y pocos perfiles combinan tan bien la etiqueta de gallego, canterano y jugador de nivel europeo como el del lateral nacido en Ferrol. La pretemporada se acerca y Riazor empieza a soñar con verlo de nuevo vestido de blanquiazul.