El ascenso a Segunda no solo cambia de categoría al Celta Fortuna: cambia por completo sus reglas del juego
El filial celeste se adentra en un terreno desconocido para el club, con sus dos primeros equipos compitiendo en el fútbol profesional a la vez, algo que trae consigo modificaciones en sueldos, infraestructuras, política de cesiones y planificación deportiva.
Adiós a las cesiones de los canteranos emergentes
Uno de los cambios más significativos afecta a la forma de gestionar el talento joven que crece en la Canteira Celeste. Hasta ahora, jugadores en fase de crecimiento necesitaban salir cedidos para sumar minutos a buen nivel, como ocurrió en su momento con Sergio Carreira, antes de que el Celta reforzara su mediocampo con Febas de cara al curso que viene. Con el Fortuna ya en Segunda División, esa necesidad desaparece: los talentos que necesiten un año más de rodaje podrán hacerlo en Vigo, controlados de primera mano por el club, sin perder el contacto directo con la estructura celeste.
Casos límite: los jugadores que ya no podrán alternar
El nuevo escenario también obliga a redefinir el futuro de varios futbolistas concretos. Solo dos jugadores de la plantilla actual finalizan contrato: el defensa Jaime Vázquez, cedido y que debe regresar al Oviedo, y el canterano David de la Iglesia, conocido como Dela, cuya situación generó peticiones de renovación entre la grada durante la celebración del ascenso. El resto de la plantilla tiene contrato en vigor, aunque no está garantizado que todos den el salto.
Especial atención merecen los casos de Joel López, Hugo González, Pablo Meixús y Álvaro Marín, todos ellos ya fuera de la edad límite para alternar entre el primer equipo y el filial. La planificación deportiva, de hecho, tendrá que resolver no solo el futuro de estos futbolistas, sino también el del propio banquillo, con la continuidad de Fredi Álvarez todavía sin confirmar.
Las nuevas exigencias del fútbol profesional
El salto de categoría implica también un salto normativo. El sueldo mínimo pasa de los 35.000 euros de Primera RFEF a los 98.000 euros exigidos en el fútbol profesional, a lo que se suma la obligación de ofrecer rueda de prensa antes de cada partido y cumplir con el resto de exigencias de comunicación de la patronal de Segunda y Primera. A nivel de infraestructuras, el club deberá disputar todos sus partidos en un campo con aforo mínimo de al menos 6.000 espectadores sentados, lo que deja descartado el estadio de Barreiro y obliga a utilizar Balaídos como sede habitual del filial.
Sin cambios en la filosofía, pero con matices en el mercado
Pese a todas estas novedades, el club no contempla variar su hoja de ruta en el fútbol formativo, manteniendo la apuesta por acelerar procesos de jugadores jóvenes. Lo que sí podría sufrir matices es el perfil de los fichajes, condicionado tanto por la mayor exigencia de la categoría como por la posibilidad de que más futbolistas puedan alternar entre ambos equipos gracias a la cercanía competitiva entre Segunda División y el primer equipo celeste.