El UD Ourense baja a Segunda RFEF con solo tres contratos en vigor y la necesidad de construir casi desde cero una plantilla competitiva. El club quiere mantener el bloque pero el mercado manda.
El UD Ourense afronta su primera temporada en Segunda RFEF tras el descenso con apenas tres jugadores atados para la próxima campaña. La dirección deportiva del club ourensano tiene por delante un mercado de verano intenso en el que deberá construir prácticamente una plantilla nueva, aunque la intención es preservar al máximo posible la columna vertebral del equipo — los jugadores que mejor rindieron y que tienen voluntad de seguir en el proyecto pese al cambio de categoría.
El descenso a Segunda RFEF cambia las condiciones económicas del club pero también abre oportunidades. En una categoría inferior, el UD Ourense puede ser un destino atractivo para jugadores con experiencia que busquen protagonismo, y la dirección deportiva tiene más margen de maniobra en las negociaciones. El reto es elegir bien: no solo fichar nombres, sino construir un bloque con identidad que permita competir por estar arriba desde el primer día.
El banquillo ya está resuelto con Juan Carballo confirmado como técnico, lo que da estabilidad al proyecto. El presidente del club ya reconoció el fracaso del descenso y ahora toca la respuesta en el mercado. El UD Ourense tiene historia, afición y un estadio con nivel — lo que falta es una plantilla a la altura del nuevo reto.