El central madrileño se decanta por seguir en Vigo tras un mes de reflexión, con su renovación pendiente de oficializarse
El culebrón más largo del mercado celeste empieza a tener desenlace. Marcos Alonso llevaba semanas dejando en vilo al Celta, pero todo apunta a que el central madrileño dirá finalmente que sí a la oferta de renovación que tiene sobre la mesa, encarando así una tercera temporada vestido de celeste.
El zaguero se había tomado su tiempo para decidir, y el club optó por respetar esos plazos al entender que Alonso se lo había ganado en el terreno de juego tras dos campañas siendo un fijo indiscutible para Claudio Giráldez. Ahora solo falta que la renovación se haga oficial, mientras el jugador continúa de vacaciones.
La situación contractual de Alonso era distinta a la de su primer año en Vigo. Llegó procedente del FC Barcelona en el verano de 2024 con una cláusula de renovación automática vinculada a partidos disputados, que se cumplió con rapidez. Esta vez, sin embargo, el jugador llegaba con el contrato finalizando, lo que obligó a una negociación más pausada, aunque el optimismo desde el entorno del jugador fue una constante desde el principio.
La continuidad del central era una pieza clave para que el Celta pueda definir su línea de tres centrales de cara a la próxima temporada. El club tiene también pendiente de resolver la situación de Carl Starfelt, con un año de contrato en vigor, así como el futuro de jugadores con poca continuidad la pasada campaña, como Manu Fernández o Carlos Domínguez. Joseph Aidoo, por su parte, finaliza contrato el 30 de junio sin visos de renovación.
Con Alonso encaminado a seguir, el Celta puede centrar ahora sus esfuerzos en otras posiciones del mercado, sabiendo que una de las piezas más importantes de su defensa ya tiene resuelto su futuro inmediato.