Casi todo el mundo está de acuerdo que un equipo se consolida desde atrás hacia adelante. Es una obviedad decir que el primer paso para ganar un partido es no recibindo goles. Si eso ocurre, lo peor que puede suceder es obtener un empate. Si algo va mal, lo mejor es protegerse hasta que vengan mejores tiempos, que en el fútbol es lo mismo que crear un sólido sistema defensivo.
Un inicio de Liga con más dudas que certezas
El Celta no convence en el inicio de la liga 2026/27. La derrota por 1-0 en Chipre dejó algunos versos por Vigo rimando el descontento con el fútbol practicado por los hombres dirigidos por el hasta ahora intocable Claudio Giráldez. El equipo respondió al amago de crisis con un espectacular 5-0 al Racing de Santander. Sin embargo, tras la vuelta de la primera ventana FIFA de la temporada, el Celta aburrió soberanamente en su visita a Elche. Lo mejor fue el empate sin goles logrado en el feudo levantino.
Si de algo no se le puede acusar a Giráldez es que no conozca de qué va esto. El patriarca futbolístico del nuevo Celta, el de la reconstrucción tras la nulidad de Benítez partiendo de la sacrosanta cantera, repite la experiencia de no ganar, como en la pasada campaña. Entonces, el equipo se convirtió rápidamente en el rey del empate. Lo vuelve a ser ahora (5 en 8 juegos). Sin embargo, con su fórmula actual es capaz de cerrar mucho más su defensa y, a la espera de que un día vuelva de manera continuada la inspiración en ataque, al menos es capaz de sacar los partidos sin el disgusto de que le encajen goles.
Cuatro porterías a cero en ocho jornadas
Es la primera vez, desde que llegase al fútbol senior recuperando la cordura en el Celta Fortuna tras el absurdo cisma creado por Onésimo ante Coudet, que es capaz de que un equipo dirigido por el llegue a la octava jornada liguera habiendo cerrado la mitad de ellas sin haber anotado goles en contra.
Todo empezó en Valencia. El Celta aburrió ante un cuadro che en crisis, pero empató sin goles. El siguiente nulo fue en otro tostón, el de Anoeta, y antes del partido que provocó la siesta en el Martínez Valero se produjo el más brillante, el que dio la única victoria en lo que va de competición al Celta con el 5-0 ante el principal equipo de Cantabria.
El técnico de Porriño ha integrado esta novedad en su manera de hacer fútbol en tiempos difíciles. Sin jugar bien puede verse la mitad de las estadísticas básicas de la clasificación para deducir que el papel global del Celta está por encima de lo que le gustaría expresar sobre el césped. Noveno en la tabla, pese a solo ganar una vez, es el equipo que menos goles por partido recibe en la categoría (6 en 8 encuentros) para que el celtismo recupere una “paradójica satisfacción clementina”, que no recordaba desde la temporada 2002/03.
El precedente del Celta de Lotina en 2002/03
Entonces, Lotina mandaba en el vestuario y el arquero era Cavallero. Como ahora, el Celta fue un fortín en cuatro de las primeras ocho jornadas. Inauguró la liga con 0-1 a favor en el Sánchez-Pizjuán. En la segunda salida ganó por 0-3 en Huelva y volvió a mostrarse más sólido en la retaguardia como visitante que como local al hacer un 0-1 en Mestalla. En la séptima jornada firmó la primera puerta a cero en Balaídos con un nulo ante el At. Madrid.
Hace casi un cuarto de siglo de aquello, lo que quiere decir que lo que ha hecho Giráldez es realmente complicado y lo avala como un técnico adaptativo y con recursos.
Datos: Carlos Castro.
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