Una derrota también puede abrir puertas. El Deportivo regresó de Anoeta sin puntos tras caer por 3-2 ante la Real Sociedad, pero Antonio Hidalgo encontró en la segunda mitad un argumento para replantearse el centro del campo: Riki Rodríguez. El asturiano salió desde el banquillo, participó en la reacción blanquiazul y se ha ganado el derecho a discutir una plaza en el once frente al Levante.
De suplente a protagonista de la reacción
La tarde había comenzado lejos del foco para Riki. Después de encadenar cuatro titularidades en este arranque de Liga, el mediocentro vio desde el banquillo una primera parte en la que el Dépor se marchó al vestuario dos goles por debajo. Hidalgo le dio entrada en el descanso por David Mella, buscando más presencia por dentro y una mejor conexión entre la salida de balón y la zona de creación.
El movimiento permitió al Deportivo asociarse con mayor continuidad y dio a Mario Soriano más oportunidades de recibir cerca del área. La Real amplió su ventaja hasta el 3-0, pero el conjunto coruñés no bajó los brazos. Riki intervino en la jugada del tanto de Soriano, a quien entregó el balón en la frontal antes de su disparo. El gol devolvió vida a un encuentro que parecía resuelto.
Su aportación no se limitó a dar pases de seguridad. También atacó espacios de remate y protagonizó una ocasión muy clara en el tramo final, cuando Álex Remiro evitó su gol con una intervención de reflejos. Fue una actuación con personalidad en un escenario y ante un rival de máxima exigencia.
La sanción de Amatucci abre la competencia
La expulsión de Lorenzo Amatucci en Anoeta obliga a Hidalgo a retocar su medular para recibir al Levante. La baja del italiano, sancionado para la próxima jornada, llega además en un momento en el que Marc Casadó continúa lesionado. El margen de maniobra es más estrecho y las decisiones cobran un peso especial.
Mario Soriano se mantiene como uno de los principales generadores de juego del equipo. La discusión está en quién debe acompañarlo y de qué manera quiere el entrenador equilibrar el centro del campo. Diego Villares aporta despliegue, trabajo sin balón y experiencia en los mecanismos colectivos; Riki propone pausa, conducción y capacidad para enlazar pases en campo contrario.
No son perfiles idénticos ni necesariamente excluyentes. Precisamente por eso, la segunda parte de Anoeta ofrece a Hidalgo una alternativa que merece atención. Riki ha demostrado que puede intervenir en la construcción y también aparecer en el último tercio, una combinación valiosa cuando el equipo necesita remontar o llevar la iniciativa.
Riazor espera una decisión de Hidalgo
El Deportivo recibirá al Levante el viernes 16 de octubre en la novena jornada de LaLiga, con la necesidad de volver a sumar después del 3-2 de San Sebastián. La elección de los interiores será una de las claves de la alineación.
Riki no tiene garantizada la titularidad por una buena segunda parte, pero sí ha cambiado el debate. Lo que antes podía parecer una disputa de minutos ahora es una candidatura con argumentos sobre el césped. En Anoeta, el asturiano convirtió una oportunidad de cuarenta y cinco minutos en un mensaje para su entrenador: está preparado para asumir más responsabilidad.
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