Yayo González llegó al Fabril a finales de agosto como uno de los refuerzos con más oficio de la plantilla y, apenas un mes después, empieza a hacerse un sitio de verdad en el centro del campo de Manuel Pablo. El mediocentro asturiano ha participado en las cuatro últimas jornadas y ha sido titular en las dos más recientes, primero en Lezama y después ante el Real Unión.
Su crecimiento coincide además con el mejor tramo de resultados del filial. Desde que debutó ante el Cacereño, el Fabril no ha vuelto a perder: empate ante los extremeños, victoria frente a la Ponferradina, empate en Lezama y triunfo ante el Real Unión. No es una relación automática de causa y efecto, pero sí una señal de que Yayo ya forma parte de la estructura competitiva del equipo.
De 14 partidos en Segunda a pelear por el mando en Primera Federación
El fichaje tenía una particularidad poco habitual para un filial. Yayo aterrizó en A Coruña después de disputar 14 encuentros con la Cultural Leonesa en Segunda División durante la pasada temporada. Antes había acumulado 36 partidos en Primera Federación con el CD Lugo, además de experiencia en Copa del Rey y formación en la cantera del Real Oviedo.
Ese recorrido explica por qué su incorporación al Fabril tenía un punto diferente al de un refuerzo convencional para un equipo filial. Con 22 años, sigue siendo un futbolista joven, pero llega con más rodaje competitivo que buena parte de sus compañeros.
En las primeras jornadas Manuel Pablo fue dosificándolo. Entró desde el banquillo ante el Cacereño y la Ponferradina, pero dio un paso adelante en Lezama, donde formó de inicio junto a Rubén López. La pareja volvió a repetirse ante el Real Unión y empieza a ofrecer una combinación interesante: Rubén aporta recorrido, llegada y energía; Yayo, pausa, colocación y un punto más de lectura en la salida de balón.
Dos titularidades seguidas y una función cada vez más clara
Ante el Real Unión disputó 63 minutos y dejó una actuación sobria. El Fabril sufrió durante fases largas del partido, pero Yayo ayudó a ordenar la circulación y a dar continuidad a las posesiones cuando el rival apretaba alto. También apareció en varias recuperaciones gracias a su posicionamiento, una de las facetas que mejor explica su perfil.
El encuentro terminó con victoria por 2-0 del Fabril en Riazor, aunque el marcador se decidió muy tarde. El filial tuvo que resistir durante muchos minutos antes de que Álvaro Fraga y Mardones resolvieran el choque en el tramo final.
Yayo no es un centrocampista de grandes cifras ofensivas. Su peso aparece en otro tipo de acciones: dar una línea de pase, corregir una pérdida, orientar la salida o jugar a uno o dos toques para que el equipo avance. En un filial con mucho talento ofensivo y futbolistas de ida y vuelta, ese perfil puede acabar siendo especialmente útil.
La sociedad con Rubén López empieza a coger forma
Rubén López ya había asumido mucho protagonismo desde el inicio de temporada y fue incluso el autor del primer gol del Fabril en Riazor, con un gran disparo ante el Cacereño. La entrada de Yayo a su lado permite repartir funciones y liberar algo más al canterano para llegar a zonas intermedias.
La muestra todavía es corta. Solo han pasado cinco jornadas y Manuel Pablo ha utilizado distintas estructuras y combinaciones en la medular. Pero las dos últimas alineaciones apuntan a una tendencia: Yayo y Rubén están ganando peso como pareja en el centro del campo.
El Fabril buscaba este verano jugadores capaces de competir desde el primer día en una categoría más exigente. Yayo llegó precisamente con ese cartel. Tras cuatro apariciones consecutivas y dos titularidades seguidas, empieza a justificarlo sobre el césped.