Antonio Ríos «Vecho» aterriza en el Julio Mato después de ascender a Segunda Federación como segundo entrenador del Compostela y con un reto muy distinto delante: levantar a un Noia recién descendido, reconstruido a contrarreloj y señalado de salida como uno de los equipos a vigilar en Preferente Norte.
El verano del CF Noia no empezó precisamente con estabilidad. Tras el descenso desde Tercera Federación y la salida de Luis Bonilla, el club anunció a Rubén López para encabezar el nuevo proyecto, pero el técnico tuvo que renunciar poco después por motivos personales. La solución terminó llevando al Julio Mato a Antonio Ríos, Vecho, un entrenador que conoce bien la categoría y que llega después de formar parte del cuerpo técnico del Compostela que consiguió el ascenso a Segunda Federación.
La historia tiene además un punto de regreso. Antes de su etapa en el Compos, Vecho dirigió durante dos temporadas al Sigüeiro en Preferente y terminó tercero en ambas. Ahora vuelve a una competición que conoce bien, pero con una presión diferente: el Noia llega desde arriba y, por historia y plantilla, aparecerá inevitablemente en muchas quinielas.
Vecho pone el freno al discurso del ascenso
Precisamente por eso resulta llamativo el tono elegido por el nuevo entrenador. En una entrevista concedida a La Voz de Galicia tras su llegada, Vecho evitó convertir agosto en una promesa de ascenso y dejó una frase que resume bien su hoja de ruta: «O obxectivo é que a xente estea ben e quedar o máis arriba posible».
El mensaje no es menor. El Noia tuvo que empezar a construir más tarde que varios de sus rivales y el propio técnico reconocía entonces que ese retraso condicionaba la confección de la plantilla. Su idea pasa por trabajar primero el grupo, competir y dejar que la clasificación marque después hasta dónde puede llegar el equipo.
Eso no significa que falten argumentos. Vecho destacó desde el inicio el nivel ofensivo que ya había en el vestuario y puso el foco en futbolistas como Mario Regueiro, Marcos Piñeiro o José Kanté, además de valorar la experiencia de Julián López y el crecimiento de varios jóvenes. Parte de ese bloque debe servir de punto de apoyo para un equipo que no quiere vivir la Preferente como una simple escala obligatoria, sino como una temporada que necesita reconstruirse bien.
De acompañar un ascenso a dirigir una reconstrucción
El cambio de escenario para Vecho es considerable. Hace apenas unas semanas estaba celebrando con el Compostela el salto a Segunda Federación. Ahora le toca asumir la responsabilidad principal de un banquillo y gestionar un vestuario que viene de un descenso, con todo lo que eso suele arrastrar en expectativas, salidas y necesidad de volver a generar confianza.
Su experiencia reciente en el Sigüeiro puede ser especialmente útil. Allí compitió dos años consecutivos en la zona alta de Preferente sin disponer del foco que ahora acompañará al Noia. Ese conocimiento del grupo también le permite manejar una lista de rivales que, sobre el papel, será exigente: Arzúa, Negreira, Puebla, San Tirso, Betanzos, Sofán u Órdenes aparecen entre los nombres que pueden discutir las posiciones de privilegio.
M90 ya repasó la composición completa y el calendario del Grupo 1 de Preferente Futgal. El Noia comenzará la Liga el 6 de septiembre visitando al Pol y se estrenará una semana después en el Julio Mato frente al Sofán. Antes tendrá todavía varias pruebas para ajustar el equipo.
Un Noia al que se le exigirá aunque Vecho no quiera vender humo
La paradoja del nuevo proyecto está ahí. El discurso del entrenador es prudente, pero el contexto empuja en dirección contraria. El Noia viene de Tercera, conserva futbolistas con experiencia en categorías superiores y ha colocado en el banquillo a un técnico que conoce perfectamente la zona alta de Preferente. Será difícil que los rivales no lo traten como candidato.
También habrá que medir cómo responde el equipo cuando empiecen los partidos de verdad. El descenso obliga a resetear dinámicas y la planificación tardía añade un grado de dificultad a una categoría en la que los márgenes suelen ser mínimos.
El calendario de preparación todavía guarda una cita interesante: el 29 de agosto, el Noia participará junto al SP Estrada y el Estradense en el VI Triangular Concello da Estrada, uno de los últimos ensayos antes del inicio oficial.
Vecho, de momento, ha elegido otra batalla. Menos promesas y más construcción. Después de subir con el Compostela, su siguiente reto no consiste en celebrar un ascenso ya conseguido, sino en conseguir que el Noia vuelva a reconocerse como un equipo capaz de pelear arriba.